lunes, 18 de febrero de 2013



Sueño que sueño 
que lamo tu espalda, 
y en el sueño no soy gata 
soy la mujer que está soñando. 
Sueño que tú sonríes pero no sueñas, 
y gozas del sueño que yo estoy soñando. 
Tu cuello le enloquece a mis labios, 
que en el sueño no quieren abandonarlo, 
y se entretienen como si fuera un juguete 
o un helado interminable. 
Sueño que en el sueño tú me dices 
que me despierte,  que sólo sueñe una vez, 
no dos veces, 
pero me cuesta entender 
cómo puedo estar soñando 
que sueño, 
así que te digo que me despiertes. 
Creo que me estás besando, 
porque me picotean cien hormigas 
en las plantas de los pies
y me suben escalofríos por la columna 
con sacudidas y descargas, 
que se extienden por mis brazos, 
por mi pecho y al llegar al estómago estallan 
como si hubieran cien nidos de golondrinas 
en cambio de estación, 
y tiembla mi piel y abro los ojos 
y ya no sé si estoy soñando. 



Nená de la Torriente