Porque puede...
Cansado se escribe este poema
que quiere regalarse y se rezonga,
cansado el ritmo que enmudece
en un instante de magnificencia.
Sabía cómo dictarse sin el mapa
de la prudencia,
cómo bailar irremisible
a los ojos de la multitud;
pero alguien le pidió un brindis
y se sitió abrumado,
nada elitario, sin elegancia,
y ahora itera sin denuedo
que quiere ser libre y escribirse sin amo,
y darse cuando él lo quiera y si lo quiere,
sin más razones,
sin un proemio.
Nená de la Torriente


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