A tu espalda soy urgencia
y mi huida es tu suerte,
hasta cían las nubes
en inversa singladura,
y todo retrocede.
¿Cuánto de mí queda
siendo tan poco?
Si importase,
si fuese holgura y gobierno,
todas las luces
se conjurarían conmigo
y te darían un eclipse,
tal vez de un placer exquisito.
¿Es éste el lugar y el lance?
A tu sombra
aún puedo mirar las constelaciones,
ser jacaranda y aroma de hierba
tras cientos de pasos,
pensarme en ti,
dibujar tu silueta en mi memoria
y volver a suspirar.
Sí,
estoy en el lugar que me corresponde.
Nená de la Torriente
