lunes, 27 de abril de 2026

 


Nunca queda poco tiempo para reír. 

Te propongo no rendirte, 

que mil ventanas 

y dos luceros para atravesarlas todas 

 es una fiesta. 

Sólo somos instantes,  

poco importa el pulso o la cadencia, 

si quevedos hechos de lágrimas 

también realidades únicas, 

una mueca fugaz pero mágica 

que puede hacerte sonreír. 

Te propongo ver el amarillo que aún queda, 

siempre ocupante y vecino, 

que los áureos están pasados de moda 

y la luz es generosa 

cuando muerde el día, 

y cuando se aleja 

despliega aruspicina. 

Yo me propongo buscarte, 

buscarte siempre 

por todas las habitaciones, 

arriba, abajo, detrás de las cortinas, 

apartarme del pesar 

y de las heridas 

para llamarte por tu nombre. 

No te estorbes más con melancolías,  

no vuelvas al gris, 

no retrocedas. 

 

Nená de la Torriente