miércoles, 19 de enero de 2022


NUR

Le atrapó un verso,  

un espacio silencioso entre corchetes. 

Se encomendó a la sombra del poema, 

a los pies del descollante, 

hasta sentirse cómodo.  

Dibujó con el dedo 

la sublimidad de lo más nimio, 

tan ínfimo, tan tardo, tan contingente. 

Nadie más pobre 

pero nadie más feliz. 

A salvo 

dilapidó las palabras 

tabicando los silencios.  

Nombró uno a uno a los recuerdos 

consciente de su engaño, 

el bello vaivén de lo intangible. 

Nadie más oscilante 

pero nadie más feliz. 

Bromeó con el llanto, 

con el atropellado modo 

de vivir deprisa. 

Miró de reojo a la lluvia 

como si pudiera zafarse, 

a sus viejos zapatos, 

a sus manos vacías, 

y se sonrió. 

Estaba a solas con su mundo, 

sólo entre millones de universos. 

 

Nená de la Torriente