miércoles, 28 de abril de 2021

 

Déjame ser tu asfixia ineludible 
     
 
             Cree en ti como yo te creo, 
y que ni un kilo ni una dioptría 
más que otra 
te distraigan de saberte en mí. 
Ahóndame con tus manos 
como siembra el fuego la ceniza, 
como el mar conquista y fallece 
en la arena bahía. 
Déjame regresar a mis galernas  
eternamente, 
y eternamente ausentarme 
para ser contigo en el nudo 
más osado e imprudente, 
tan aéreo como las ramas de este árbol 
amarrado a tierra. 
Anégame con tus verbos,  
con tus besos, 
y hazte un hueco 
entre mis aquietadas pecas, 
en mi alma, en mi cama 
y en esta boca tibia 
que ríe en lluvias,  
y sabe llorar en gaviotas. 

             

Nená de la Torriente


lunes, 1 de febrero de 2021


No me molesten ahora que soy feliz   

que no venga nadie a nombrar tu ladrido, 

porque hoy vadeo mares  

y soy capaz de volar 

como raro delfín buscando azules.  

Al irme ya no tengo a quien enojar, 

ya no tengo quien me duela.   

No hubo derrota amor, no hubo. 

Una bala más es el olvido,

otra la mala memoria.    

Te miro como si nadie, como si nada,  

corono los huesos de este perro 

que sigue llevando tu nombre 

y me atrevo a asaltar su mirada 

invadida por el hambre.  

No hubo derrota amor, no hubo.  

Ya no brilla el dolor en jaulas tibias, 

no hay perdones ni aleluyas, 

se me fueron los incendios

uno a uno 

por la boca,   

pero no hubo derrota amor, no hubo. 


Nená de la Torriente

viernes, 6 de noviembre de 2020

MARTES CARGADOS DE SÁBADOS


 Tú como tantos no pasas para quedarte 
y eso no me aflije, 
todo queda en una mala siembra de memoria, 
en textos no escritos sobre pozucas de agua. 
Tú como tantos eres en ti 
como todo se contiene en sí mismo, 
la medida exacta de tus ojos-espejo  
ladrones de la belleza de este mundo. 
Tú como tantos llegas en tu reinado silencioso 
y el gris desaparece o reaparece, 
y parten los olvidos de dos en dos 
en filas simétricas 
rozándonos los hombros desnudos. 
Tú como tantos te has parado frente a mi puerta  
y tenía que ser ahora y no antes, 
porque tal vez te has llevado un aroma, 
el color grato de este o aquel pétalo, 
el descanso en alguna parte al que llamar sin nombre, 

y yo me alegro por eso. 


Nená de la Torriente 

martes, 25 de agosto de 2020

                                                                                                                                                                                                                                       


   n puedo hacerlo 

sonrío al acariciar mi piel 

al escribir la imagen soñada 

la imagen esquiva 

No echo de menos mi espalda 

entre la multitud 

sí el olor de las tardes de junio 

y el calor sostenido en la boca del cielo 

tan cerca y tan lejos de mis yemas 

Aún me atrevo a aprender 

las palabras sin trampa 

soberbias 

como todas las cosas soberbias 

en este mundo 

y a poner la nariz sobre los cristales 

aquilatando cada gota 

que exhala mi cuerpo  

Aún puedo hacerlo 

 pregunto al Dios de las pequeñas cosas 

si las grandes están reservadas para mí 

si jamás lo estuvieron  

y si el amor hará alguna vez la maleta 

para quedarse conmigo 

Y espero 

espero con paciencia 

que una voz generosa responda 

al final de cada verso 

y que desee invitarme 

a cualquier porvenir 


Nená de la Torriente 

                                                                     

lunes, 15 de junio de 2020


Háblame aquí, ahora, 
con este aliento desadormecido,  
sin enemistades íntimas, 
sin vacíos llenos. 
A este lado del mar 
duerme la esperanza  
sin optimismo,
la ilusión, sin valimiento. 
De tanto desatar los nudos 
aprendimos a odiar la propia cuerda. 
Trepa conmigo, aquí, ahora, 
que la arena borra el camino del ojo,  
esconde la idea buida, 
ocupa con algas todos los claros. 
Salgamos de aquí, ahora, 
de estas dunas y sus mil cañas, 
de este pandemónium 
tan de nuestras lenguas. 
Volvamos a nacer, aquí, ahora, 
sin tiempo de perseguir ostentaciones, 
tú y yo, en brevedad consciente, 
débiles inmunes 
al pecado de los otros. 
Todo lo que haga falta para ser feliz, 
aquí y ahora. 




Nená de la Torriente