lunes, 27 de abril de 2026

 


Nunca queda poco tiempo para reír. 

Te propongo no rendirte, 

que mil ventanas 

y dos luceros para atravesarlas todas 

 es una fiesta. 

Sólo somos instantes,  

poco importa el pulso o la cadencia, 

si quevedos hechos de lágrimas 

también realidades únicas, 

una mueca fugaz pero mágica 

que puede hacerte sonreír. 

Te propongo ver el amarillo que aún queda, 

siempre ocupante y vecino, 

que los áureos están pasados de moda 

y la luz es generosa 

cuando muerde el día, 

y cuando se aleja 

despliega aruspicina. 

Yo me propongo buscarte, 

buscarte siempre 

por todas las habitaciones, 

arriba, abajo, detrás de las cortinas, 

apartarme del pesar 

y de las heridas 

para llamarte por tu nombre. 

No te estorbes más con melancolías,  

no vuelvas al gris, 

no retrocedas. 

 

Nená de la Torriente

lunes, 30 de marzo de 2026

 


Mi esencia habita en el enredo, 

vive en la espera 

y en la ingravidez de los suspiros, 

se afinca en los pulsos improbables de los sueños 

y alquila besos de caramelo, 

garante de los labios de los niños. 

No sabe de guarismos, 

no conoce dietarios ni premuras, 

sabe del reflejo 

y la continuidad de lo que respira, 

de poesía y amaneceres magos,  

de esperanza infinita. 

Mi cuerpo gimotea y retrocede, 

se brinda a cohabitar con lo intangible. 

Hace sumas y restas y pierde el tiempo, 

se aferra a 46 cromosomas, 

a 5 o 6 litros de sangre. 

Se mide, se pesa, se retrata, 

se duele, se ama, se tolera, 

es prosa del número 

y de la agenda. 

 

Nená de la Torriente

 

lunes, 23 de febrero de 2026

 


Si existe una verdad es tuya. 

Sé que tanta intimidad es incómoda, 

que una ración de protesta es más adecuada, 

y un par de lances ideológicos 

una propuesta oportuna. 

Pero tal y cómo lo veo, 

si existe una verdad 

es tuya. 

En una mano un pequeño cometa 

y en la otra, 

una sima abierta a un abismo rabioso. 

De ti me separan 

el secreto bajo la piedra 

y el origen del primer latido, 

auroras tímidas en acantilados verdes 

y peces voladores que saben de palabras. 

Sé que no me entiendes ahora  

pero en nuestro paraíso 

ya no habrá garzas, 

ni gencianas azules, 

sólo margaritas y gorriones, 

porque si existe una verdad 

es solamente tuya. 

 

Nená de la Torriente

domingo, 18 de enero de 2026



 Si la noche es poesía, 

si áulicas las estrellas peinasen  

a las sombras,  

si tú y yo sin foramen fuésemos camino, 

un momento completo. 

Sin culpa ese brillo 

no querría olvidar tu nombre, 

ni el mío, 

ni el palacio de la noche, 

ni nuestras voces, 

el amor, 

nuestras rimas, 

 grácil terciopelo para otra estameña. 

Si el albor no es poesía, 

si como cuervos las ramas 

fuesen letras sin tinta,  

si tú y yo sólo ecos, 

a medio hacer apuntes, 

platos sin hambre, 

melancolía y desgana. 

Con culpa ese brillo 

querría olvidarlo todo, 

la lluvia sobre la hoja, 

la magia del entero, 

el sí presente, la trasparencia, 

la contingencia del día,  

tu no amor, 

mi no ternura, 

quinina obscena para el confite 

y la gloria. 


Nená de la Torriente

jueves, 6 de noviembre de 2025



Tengo un montón de cuadernos 

que no son más que un montón de cuadernos, 

 hormigas diminutas. 

Mi porfía es desordenar mi caos, 

la tuya es encontrar lo que funciona. 


Te he contado muchas veces 

cómo visto desde dentro. 

Te mostré mi sotabanco 

atolondrado y sin guiones, 

hasta esta extraña turbación 

que egresa de las letras 

para volver a mi centro. 


Extraño no haber escrito 

de mi corteza, 

de su rugosidad, 

de las gotas de lluvia 

que recorren cada curva y la remedan, 

del mínimo maquillaje 

de mis senos 

o de mis dientes de pequeño mur. 

Tal vez hasta del aroma de mi cuerpo, 

ningún aroma como él, 

mi pequeña toma de tierra. 

 

Nená de la Torriente