jueves, 27 de julio de 2017


Pensamos que el mundo se hizo 
en el mismo instante que nacimos, 
que no había nada detrás, ni después, 
más que lo que nosotros construyéramos. 


En ti nada languidece 
se perpetúa sin tiempo huero ni trascendente 
A todo te pareces 
vas y vienes y anegas mis ojos 
como este celaje que persevera 
Todo lo dispones cerca 
los brotes hablan en su crecida revoltosa 
tumbados al sol 
como niñas con vestiditos nuevos 
Eres lo extraordinario 
cada tallo que muere 
cada hoja de que se renueva 
de su seca admirable 
el racimo de abejas quietas 
al amparo de los pétalos 
El resto se esconde tras las ventanas 
detrás de los vasos de clarete 
de los bucles del humo en lento exilio   
A todo te pareces 
invades este mañana en presente 
el ayer
el ahora mismo 
la palabra 
Te acercas sin haber partido   
como las moscas dibujan en el techo 
escuadras imperfectas 
Bendices cada palmo de aire opulento 
cada fisura de las pieles 
cada vivo desierto 
y yo me aferro uno a uno 
a tus picos de luna 
que asomas grávidos o sutiles 
en un cielo siempre a la espera 


Nená de la Torriente 

martes, 11 de julio de 2017


Pendiente 
sigo pendiente 
como la hoja del chopo 
ahora plata 
ahora verde 

entre sentires cambiantes 

Por este extremo escribo 
sobrehilando humedades 

que los años son un encuentro 
y no una pérdida 
un volver a contar estrellas 
y bautizarse con la lluvia tímida 

buscando colores en los grises 

Pendiente 
sigo pendiente 
como la aurora se desprende 
ahora roja 
ahora pálida 

entre instantáneas fugaces 

Por este camino llego 
para que tú me leas 
para que él me lea 

y que pasen los ojos efímeros 
por estas señas  
que nos han pertenecido siempre 


Nená de la Torriente

miércoles, 21 de junio de 2017

Humildeidad 

Cualquier necio 
puede coser palabras ásperas 
como la piel del tiburón y 
no ser un tiburón 

alardear de una fortaleza que no tiene 

beberse los recuerdos más amables 
por creerlos una desventaja 

⧭ 
Puede 
disimular ternezas entre líneas amargas 
o galopar entre ríos sin espuelas 

Cualquier necio
puede fingir amor y 
no estar celosamente enamorado 

elogiar en connivencia 

tomarse de diez en mil el capricho 
de unos ojos 
presintiéndolos su feudo  

Puede 
derrochar mentiras entre abrazobesos 
o volar hacia el sol sin élitros que le protejan 

Cualquiera puede provocar a los infiernos 
o amartelarse a los cielos 

golpearse la testa 

arrinconar al amigo y ensalzar a la bestia 

equivocarse 

estafarse infinito    

fingirse entre la serpiente y el águila 

Muchos somos 
los que alguna vez 

inagotablemente 


hemos sido un cualquiera 



Nená de la Torriente 

lunes, 12 de junio de 2017


Somos diferencia 

Pasas por los otros  
como quien cruza puentes 
sin acariciar sus barandillas 
y
te debo un verso en el tejado 
donde los nidos ventean vanos 
o no te debí nunca 

Tal vez el vértigo de un beso 
con los labios ebrios 
sin apearse del alma 

Una mañana de amor 

un osado instante galopado 
que nos haga ver el mar
donde crece a solas el escaramujo 

Somos diferencia 
y
te debo un paso sencillo 

un principio inevitable 
de extinción plena 
o no te debí nunca  

Un estar sin estar 
sobre tus caderas
con amante grito 

Quizá una caricia vespertina 
o temprana 
que levante castillos de viento 
sobre tu piel trémula 

Te debo un te quiero 
o no te debí nunca 

porque he besado cada palmo 
de tu débil pontón 
y he sido draga para tu légamo   
infinitamente distinto 

Somos diferencia 

Por eso te debo 
o no te debí nunca 
este espacio por encima de tu ruina 
ahora mía  

ahora nuestra  




Nená de la Torriente

lunes, 29 de mayo de 2017

Como puños... 


No necesito escupir al techo 


ni usar palabras lacerantes, 
revolucionarme, 
soliviantarte, 
o beberme una botella de vodka 
para sentirme entre los hábiles. 
No necesito leer como se abre la carne 
ni cómo se retuerce el gusano, 
maldecir o insultar a los mártires, 
apalear lo ajeno. 
Esta coprofagia absurda 
de presenciar badajas, 
de vitorear esperpentos, 
de recibir empellones 
en forma de perífrasis 
no es lo que necesito, 
ni que me tilden de santurrona 
los inmensamente infelices. 



Necesito tomarte a ti  
sólo a ti, 
como a la fruta prohibida, 

y rogarle a Dios 
que me arroje del paraíso.  



Nená de la Torriente