martes, 19 de julio de 2016


Es esta hortensia bella 
bebida de una tierra con óxido 
de clavos, 
y la jarra de agua, 
y la persiana echada. 
Son todas las cosas 
en las que no me fijo 
y a las que acompaño,  
y aquellas que veo y 
no se fijan en mí. 
En mis manos 
un perfecto cosmos 
en desorden ordenado, 
un caos armonioso 
de pequeños espacios vivos 
que suspiran gloria 
para después languidecer.  
No me hagas ver 
cuchillos arteros 
que se hienden en la carne, 
ni avisperos, 
ni columnas de humo, 
ni tu crueldad,  por favor, 
tampoco tanta muerte 
que veo a deshora 
¡Acércame la vida! 
Imantemos el color 
del universo entero, 
para no desaparecer 
a cada poco. 
Debo esgrimir sin miedo 
que de lo sencillo, 
como un clavo oxidado 
en arriate de hortensias, 
suele exhibirse lo más admirable, 
como esta hermosa flor azul. 


Nená de la Torriente 

domingo, 17 de julio de 2016


A tiempo pasado 
las cosas pasan con nosotros 
íntimamente abrochadas, 
con remiendos leves. 
Los momentos, muchos, 
pequeñas siluetas 
a menudo inadvertidas 
detrás del ojo, 
si es que perdemos 
sin querer sus infinitos. 
Si no fuera Una, sólo una 
a navegar en este bote, 
tal vez la vida generosa 
me dejase ver en este verde 
los miles de azules que intuyo, 
y los malvas, 
los amarillos, 
tonos mates y brillantes 
aún desconocidos; 
la alegría de otros instantes, 
también muchos, 
que poder descubrir con otro. 
En el fondo 
te hablo a todas horas 
pero tú no me escuchas, 
estoy varada en un mar de peces 
que parecen ruidosos pájaros 
y te escribo, 
te pienso, 
te imagino 
un Uno junto a mí 
amantísimo siempre, 
como la lluvia dable entero, 
enemigo de la reserva 
y del egoísmo, 
no del misterio. 
Pero ya sé, 
me temo que no eres posible, 
eso me andan diciendo. 
Y hay muchos azules en ese verde 
que no puedo ver sin ti, 
y malvas, 
y amarillos, 
y tonos mates y brillantes 
que aún no conozco. 


Nená de la Torriente

viernes, 15 de julio de 2016


Escribir con los ojos cerrados 
al bosque, 
los dedos en el valle accesible 
y despejado. 
Escribir con un sólo diálogo. 
Lo incognoscible detrás, 
en la espalda, 
colgado en la cruz de otro, 
amante de equívocos 
y nebulosas. 
Cerca del corazón conviven 
las grandes y las pequeñas cosas 
pero él no conoce cómo lo hacen 
en esa habitación sin paredes, 
que tan mal controla. 
Aprende que lo malo y lo bueno 
a raciones injustas, 
con una injusticia admisible 
y se pregunta si existe 
una injusticia admisible. 
Lo bello y lo feo compañeros 
en proporciones inciertas. 
El manipulador y el manipulado 
en islas alejadas, 
bajo ninguna calina, 
para buscarse sin pérdidas. 
Este presente redondo 
tal vez tenga esquinas 
con absurdos enrejados, 
pero nadie quiere quedarse 
atascado en una grieta 
o en un ángulo, 
que la curva invita al tránsito 
y al recorrido invicto. 
Escribir en una fosa legítima, 
uno,  para uno con todos, 
sin ser mínimo ni transferirse, 
dejando lo profuso del bosque 
para cualquiera. 
Por eso hoy y ahora, 
esto de aquí tan pequeño 
es lo que más me interesa. 



Nená de la Torriente 

miércoles, 13 de julio de 2016


Tiene el rojo un no se qué 
de extravío, 
de correr a perderse 
y no regresar nunca. 
Un volcarse en los labios 
de cualquiera. 
Un someterse bajo reja 
y reventar el muro 
que la sostiene. 
Tiene el rojo placer y rabia, 
ímpetu, 
violencia, 
amor, 
tanto contiene. 
Explosiona al verde 
si a emparejarse 
en un recipiente le arriman. 
Tiene el rojo un inste 
a revolución y a holocausto, 
a lucha, 
a contradicción, 
a justa-injusticia, 
a ritual y a entrega; 
a todo nacimiento 
y a la misma muerte 
que la vida consume y revisa. 
Tiene el rojo un no se qué 
de ángulo y extraña esfera, 
de pequeñez exuberante 
y loca. 
Es el poderoso dominio impreciso 
que tiñe de arrebato las cosas.
Es tu boca en mi boca, 
el cuerpo encendido 
tras la liza, 
el sol muriéndose escarlata, 
o el rúbeo amanecer 
llamándonos a filas. 



Nená de la Torriente

martes, 12 de julio de 2016

LA NUBE

Desconocida. 
Manchada 
en gris plomo 
con reflejos 
zarcos. 

A través del cristal 
la beso, 
y pinto de carmín 
su panza, 
para mí 
plana. 

Sobrevuela el cuervo 
ahí 
afuera 
y canta el cárabo 
en algún lugar 
a oscuras, 
lejos de estos ojos 
siempre 
míos, 

planos también 
para 
ella. 



Nená de la Torriente

lunes, 11 de julio de 2016


Voy. 
Ahora voy. 
Concédeme un segundo, 
para quitarme la legaña 
de los siglos 
y egresarme. 
Llego tarde lo sé 
de nada sirve decirte 
lo puntual que fui. 
No sé muy bien quién soy 
ahora. 
Olvido deprisa, 
muy deprisa quien fui. 
Tal vez mañana seré memoria 
o tal vez no importe. 
Sé que quiero saber si sigues bien  
mi Homeless, 
y si sonríes, 
si guardas un pedacito de mí 
como diminuta patria 
o como qué se yo, 
corazón universal 
que comprende de líneas allí, 
en 
el 
horizonte, 
donde las golondrinas 
no dejan de ser amables cuando se van. 
No vuelvas 
si eres feliz. 

Hazme ese favor.  


Nená de la Torriente

domingo, 10 de julio de 2016


Creer en la Belleza libera 
cada día una extraña medida 
de alma 
que esta sustancia nuestra 
no vomita hacia el infierno. 
El amor es belleza, 
paz, 
una proporción perfecta 
de simetría y afinación. 
Si así no fuera, 
si lo que llamamos amor 
no timbra en ese canto,
no obtendríamos redención posible, 
volcando lo más puro 
en estólida tortura  
donde sólo vive el desconcierto 
y el desamparo del hombre triste. 
Vivir es enredo y caos 
pero también tregua y acierto. 
El abrazo sostenido de una amiga 
cuando andan tímidas las piernas 
es el mejor semáforo del mundo, 
para continuar 
sin temores 
a respetar las señales 
de uno mismo. 

                                                   Gracias Mª Ángeles.
                                                                      (Geles)



Nená de la Torriente

miércoles, 6 de julio de 2016

Necesito VERTE

Necesito verte, 
no tenerte como quien amasa, 
tasa o contiene, 
mirar esos ojos de laguna que tienes 
y navegarte un rato 
o dos parvos minutos,  
o unas cuantas décadas 
en silencio o en agitado alboroto. 
No es un desespero de pieles, 
es una dulce necesidad de ti. 
Necesito verte, 
sentir el despuntar de tus sentires 
a través de ese gesto tan tuyo, 
sonreír con tu sonrisa, 
colarme en el interior anhelante 
y extraño de tu pupila caótica 
y regresarme cargada de bayas 
y semillas locas, 
tus ideas sueltas o en travesaño, 
la misma vida que se escapa 
de un cascarón que se rompe. 
Necesito verte, 
conversar con tus ojos 
en un mirar distinto, 
serenamente quieto, 
                    con su ruidoso silencio                        
que atraviesa el cuerpo, 
la voz, la palabra, el pensamiento 
en ese ir y venir de los otros 
sin nosotros, 
sin que les importe nadie, 
sin que nos importe nada. 
Sin que te reclame, 
sin que me reclames, 
sin la premura del que se siente 
solo y a solas. 


Nená de la Torriente

lunes, 4 de julio de 2016


Tenemos el alma en verso 
cuando nos perdemos
y nos hallamos en hojas de avellano 
o en lluvia fina, 
a la que mirar sin cerrar los párpados. 
Somos ruido en un amanecer de otoño, 
persianas dislocadas y coquetas, 
abanicos mirando el suelo 
sin buscar nada más 
que el aliento del frío. 
Armonía, en cualquier océano de peces 
o de autos 
si sabemos mirar respirando, 
más allá del rastro de su feroz estruendo. 
Somos arte en el sueño 
devorando realidades imprecisas, 
sumergidas en inciertas y vagas paradojas. 
Somos siempre algo más de lo que somos, 
una antítesis, 
un qué se yo 
a lomos de un siquiera, 
un amor que pudo ser 
y no quiso, 
un obstáculo 
en nuestra propia reconquista, 
un mírame 
encima y debajo de tus cosas, 
un lugar que persiste 
y no despierta, 
un tal vez, 
un mañana, 
un poema, 
una extraña vaguedad, 
un misterio. 



Nená de la Torriente