domingo, 23 de abril de 2017


¿Y si fuera este día? 

¿Y si la costumbre 
pudiera invertirse 
y las palabras 
languidecer solas  
muertas de vergüenza? 

Ya me lo he dicho casi todo. 
Ya me lo han dicho casi todo.

No puedo acostumbrarme: 

El mar se ve distinto 
desde las rocas, 
el tráfico una amenaza 
si te tambaleas en la acera, 
el amor 
un torpe reclamo del sexo 
en éstas y aquellas horas 
de inconsolable escombro. 

Esta ubicuidad comedida 
alarga mi sombra 

¡No imaginas cuánto! 

Tu bies más avillanado 
me deshumaniza. 
Te agrada sentirte una Eva 
y abandonar torpemente 
a tu inocente Adán. 

¿Acaso lo humano ya no nos pertenece? 

Hijos del leño, 
de lo que hubo primero, 
de la mano muda que alguna vez 
consiguió abrirse. 

Cuando no desee convivir entre los hombres 
no me reprendas, 

es una náusea que me nace sola. 



Nená de la Torriente 



Ll-Oremos:

Alguien que se expresa 
con inteligencia 
no le convierte en prepotente, 
solamentemuchamente 
tiene potencia (m)ental.
¿Dónde te escondiste? 
No había plátanos de sombra 
suficientes 
para atrapar tu gravedad 
en el suelo. 
Nadie puede huir(se) 
aunque oculte a filofatal 
su pasado, 
a pesar de creerse 
un hombre redimido. 

Ya no sé perdonarte(me) 
por haber creído en nos. 



Nená de la Torriente

viernes, 31 de marzo de 2017


Cuando andas dormido 
lo que empuja el día ladra 
a dientes romos, 
se pierde en la sin atracción, 
en la amnesia insípida. 
Secuestras a la intención 
y a sus ventajas, 
las haces grieta.  

Si despiertas 
y el rayo de sol es tuyo, 
amas el azul y el celaje, 
el olor a pan, a maravilla,  
la página completa.   

Y vuelve contigo 
la memoria, 
el amor sin ligereza, 
el pulso que se apresura loco. 

Dime dónde 
el temblor de las pieles, 
el labio que se multiplica abierto, 
la lágrima compartida, 
el sentido inapelable de encontrarse. 

Dónde la caricia, 
el prometo instintivo, 
el yo te doy y nada importa, 
la palabra que no se derrumba,  

dime tú si puedes. 



Nená de la Torriente

miércoles, 29 de marzo de 2017


Indómito 
Arrampla con el Sur 
Y todos sus vientos 

Le veo pasar despacito 
Con sus manos pequeñas 
Y su traje de quelonio 

'Voy a entregarte mi amor' 
Eso le he dicho 

Pero arruga su nariz 
Y bornea las piernas 
Como si andase ayer 
Por mi ahora 

Más ágil al ir más lento 

Y me vence con nada 
O casi nada 
Con su espejo de silencios 
Con su condición arpada  

'Me has dado un sueño' 
Le he dicho 
y ha volteado el rostro 
como un niño en exclamación 



Nená de la Torriente

viernes, 24 de marzo de 2017


No todos los días ni a todas horas, 
con el nido que reclama el pájaro 
o la libertad sus alas, 

la paridad no desaparece.

El día, su espalda negra. 
El terciopelo, el percal, 
la atocha sobre la piel malévola. 

Las cosas han de venir ondulantes
como el agua sabe traerlas. 

Si le preguntas al árbol
tal vez te responda la grieta 
(a veces insobornable) 
y si a la nube,
la hacedera más común 
en su lecho familiar. 

No todos los días ni a todas horas 
se habla hacia adentro, 
se ríe hacia afuera;  
nos subyuga el amor  
o no nos llega 
y se emancipa el dolor en ésta  
o en otra jungla. 
               


       Nená de la Torriente.

domingo, 19 de marzo de 2017


Me dicen que la soledad es esto,  
eso que se cose a la belleza, 
aquel pueblo o ese otro 
donde todos los carros surcan. 
Que vive en el bache del suelo, 
en la ceja enojada que busca a la tierna, 
en lo exotérico y en lo inaccesible, 
tan extraño, 
que ni se le puede dar un nombre. 
Me dicen que no son las cruces, 
ni las dudas, ni los rompecabezas, 
tampoco una voz familiar 
de la que uno logre deshacerse. 
Golpeo el cosmos 
-hoy caprichosamente cuadrilongo-,
le pateo 
con todos sus caminos y todos sus carros,
sus delineados "acepto" y "es lo correcto", 
el modo light, el natural, 
la luteína, los omegas buenos.
Me río a carcajadas de esta Nueva Era 
que llaman de luz sin entenderla, 
y de esa otra casi blasfema 
con fórmulas siempre rentables. 
Miro hacia adentro y sólo veo lo de afuera, 
un sol de escándalo, la posibilidad, 
el amor, el riesgo. 

Vivo.  


Nená de la Torriente

jueves, 16 de marzo de 2017


Toda esta 
manifiesta turbulencia 

tus ojos nómadas 
vadeando mis ojos 
de arroyuelo en arroyuelo  

entre hontanares y vientos 
flores   picos de roca mutilada 
anteayeres de melcocha 
indigeribles 

La determinación del mundo 
en este instante 
siempre hoy   ahora 
con sus muchas ausencias  

Todo esto   mis labios
mis hombros dulces 
mi montaña de pieles 

esta sábana con ondulaciones 
indescifrables 

Fibrilaciones repentinas 
el suspiro ¿cuál de tantos? 
Carne de mujer dormida 
perdida   postergada

Otra carencia de amor 
sin epígrafe 




Nená de la Torriente

lunes, 6 de marzo de 2017


Ya no existe el miedo 
pequeño histrión del cosmos. 
No seas tan indulgente, 
tan mártir, tan villano-malviento 
o tan prócer que adormezcas 
en cualquier letrina de filólocos. 
La letra no enamora tanto 
como una sombra bien asistida 
o como una silla mecida 
en un solado amable. 
No hay nada más, nada. 
Se acabaron las excusas, 
el puño alzado y la cultura 
del cuadrúmano torpe 
lejos de su cueva.  
Despatríate del ejido 
y de los comunes, 
de los que lamen la punta 
del lapicero,  
y de los Enormes con su miedo
a ser destronados. 
Apártate de la locura como coz, 
de su condonada garganta clueca, 
de la opinión de éste o aquel sin apellido  
vuelve 
(por favor vuelve) 



Nená de la Torriente

miércoles, 1 de marzo de 2017



Espera, 
llegaré despacio. 
Soy el ratón libertado 
dormido en el trébol verde,  
abandonado en el desmayo
de su incomprensible gozo. 
La niña que de tanto saltar 
piensa que andar es lo mismo, 
el perro que sólo anhela 
¡tarta de albaricoque!  
Soy la noche 
que exuda linfa  
de un océano que no existe, y 
el papel que no se quiere 
arrugando sus cuatro vértices. 
Espera, 
aún no he pronunciado mi nombre, 
aún no sé si viviré mañana 
en lo alto de una acacia, 
¡graciosamente ensartada
entre sus muchos pinchos! 
O tal vez vuele como un pez,  
de cabeza chata y 
escama al aire,  
amante de lo elevado  
y sus culminados zarcos. 



Nená de la Torriente


miércoles, 22 de febrero de 2017


No cabe redención en el reposo, 
todo es umbría 
encima de esta cencellada; 
hasta el olor a frío nos aborda 
dulcemente frágil. 
Deja que te escoja, 
por una vez alza la mano 
y mírame, 
que el sabor a tierra se oculta 
en la memoria del último brote, 
y hasta el mar se aleja de sus botes  
en retroceso homicida. 
La eternidad existe ahora, 
en este grano de tiempo perdido 
donde el musgo no nos camina, 
aquí, en esta extraña presencia 
de lo desierto,  
que conspira 
para albergarnos libres. 



Nená de la Torriente

viernes, 10 de febrero de 2017


Borro y compongo, 
torpemente. 
Deshago antes de besar nada 
esperando ser quima y no raíz. 
Imagina si yo eligiera, 
si no fuese sólo esto 
que es arrancado 

¡Qué suerte de despertares tendría! 
¡Qué milagrosa imagen 
de un hematoma dulce! 

Aquí me tienes viento, 
levántame del suelo y arrástrame 
hasta donde puedas, 
haz mi voluntad de vivir cierta 
e inagotable, 
a pesar de su inherente consternación  
y de estos premiosos días 
de tiniebla absoluta.  



Nená de la Torriente

lunes, 30 de enero de 2017


La noche tiene          un agujero blanco 
y pequeñas                fisuras claras. 
Yo tengo un velero   sin jarcia 
y una tormenta          sin agua. 



Un universo impreciso 
desde mi boca sellada, 
y un fulgor de luciérnagas 
en mis dos gotas de agua. 



La noche tiene una hamaca 
encima de mi ventana. 

Yo una vieja gualdrapa
y frío, 
y frío en el alma.





Nená de la Torriente

miércoles, 25 de enero de 2017


Tú entre todos los tú.  
Al socaire 
de tu frágil sombra, 
desnudo pentimento 
de primaveras fecundas.  


Nená de la Torriente

sábado, 21 de enero de 2017

Mírame como yo te miro  



¿Lavo el espíritu? 
¿Cómo reconocerlo 
entre sus muchas sábanas? 

No me juzgues todavía. 

Soy nadie y lo soy todo. 
No hay teatro ni drama, 
ni novedad por un siglo más romántico 
que otro, 
ni cabeza de alfiler, 
ni creencia en un megamío inútil. 

¿Por qué te escribo? 

Porque sufres, 
porque te quiero, 
porque aunque no me lees 
tal vez un día me encuentres 
buscando una receta de gnocchi, 
o me sientas   
en el intervalo 
de una exhalación minúscula. 

No somos lo mismo pero 
somos casi lo mismo, 
un intento de seguir luchando 
para dar sentido a todo, 
un abstracto escaso 
por su ambigua instancia   
pero excelso en su origen.  

Estoy contigo 
y eres tú conmigo, 
idea y término 
en naturalezas casi idénticas, 
porque sólo las pasiones nos viajan 
por caminos oblicuos 
y definen un pulso de otro pulso. 

Por favor no me juzgues. 



Nená de la Torriente 

martes, 3 de enero de 2017

Benvingut 2017
 

 
Regresa enero
a los espacios de humo,
a repatriarse en los sueños
que otro enero encendió,
a ser la voz de la inconsciencia y
el trastorno más dulce.
Regresan las uvas,
doce suspiros, doce tragos,
doce besos, doce manías,
intervalos exactos 
para resucitar a la magia.
Ven conmigo desconocido,
elogia el prodigio de cada día
más allá de la esperanza,
e impreca cada advenedizo
y estúpido sentimiento de culpa,
para que se distancie
tanto como pueda.
Ya estamos de vuelta,
casi todos,  
un año más, nunca uno menos,
amando a la vida
con todas sus inclemencias,
haciendo sitio a cosas sencillas  
en su gentil transparencia,
 
y un mucho más,

y un poco más lejos. 
 

Nená de la Torriente