lunes, 29 de mayo de 2017

Como puños... 


No necesito escupir al techo 


ni usar palabras lacerantes, 
revolucionarme, 
soliviantarte, 
o beberme una botella de vodka 
para sentirme entre los hábiles. 
No necesito leer como se abre la carne 
ni cómo se retuerce el gusano, 
maldecir o insultar a los mártires, 
apalear lo ajeno. 
Esta coprofagia absurda 
de presenciar badajas, 
de vitorear esperpentos, 
de recibir empellones 
en forma de perífrasis 
no es lo que necesito, 
ni que me tilden de santurrona 
los inmensamente infelices. 



Necesito tomarte a ti  
sólo a ti, 
como a la fruta prohibida, 

y rogarle a Dios 
que me arroje del paraíso.  



Nená de la Torriente


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