Si la noche es poesía,
si áulicas las estrellas peinasen
a las sombras,
si tú y yo sin foramen fuésemos camino,
un momento completo.
Sin culpa ese brillo
no querría olvidar tu nombre,
ni el mío,
ni el palacio de la noche,
ni nuestras voces,
el amor,
nuestras rimas,
grácil terciopelo para otra estameña.
Si el albor no es poesía,
si como cuervos
fuesen letras sin tinta,
si tú y yo sólo ecos,
a medio hacer apuntes,
platos sin hambre,
melancolía y desgana.
Con culpa ese brillo
querría olvidarlo todo,
la lluvia sobre la hoja,
la magia del entero,
el sí presente, la trasparencia,
la contingencia del día,
tu no amor,
mi no ternura,
quinina obscena para el confite
y la gloria.
Nená de la Torriente
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