jueves, 31 de mayo de 2012


Se me olvida 
el lunar de la luna 
que miraba de niña, 
el que ella 
me dio de madrugada. 
Ese que un doctor  
me robó de la cara. 
Se me olvida 
que las cosas que se dan 
también se quitan, 
los días soleados 
por días plomizos, 
las risas por afligidas lágrimas; 
ver como vive un cariño 
y contemplarlo morir 
sin poder hacer nada. 
Se me olvida 
que lo que llega llegó 
y como llegó se marcha, 
que todo tiene su tiempo 
y su maravilla. 
Un abre los ojos, 
ahora los cierras, 
y luego los abres 
y no queda nada. 
Se me olvida 
que de hoy a mañana 
hay un infinito, 
que puede ser 
o no ser, 
siendo lo opuesto, 
que las cosas que sientas 
dilas ahora, 
porque quizá mañana 
no puedas hacerlo. 



Nená de la Torriente

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