jueves, 19 de julio de 2012


Cuando me acuerdo de mis perros, 
de los perros de mis cariños, 
de los familiares,  de los que se han ido, 
de sus ojos llenos,  de su entrega, 
de todo lo que incondicionalmente 
nos han dejado, 
me siento como una aturdida partícula. 
Me preguntas por qué te llamo  cacho perro, 
porque eres así,  como ellos, 
sin dobleces,  bienintencionado y sin costuras. 
Los ojos intensos de Porro, 
la bondad de Kien, 
la inteligencia de Pisga. 
No los nombro a todos porque lloro más 
y flaco favor les hago, 
me lamerían la cara si pudieran 
pero enojados,  seguro. 
¿Qué parte del animal se escapa 
y nos convierte en bestia? 




Nená de la Torriente

4 comentarios:

  1. Joder, Není, qué pregunta final más taladrante.
    No sé que orientación darle a la misma, si filosófica, si biológica, si entomológica.
    Animal sí me considero y perro también, a tenor de mi olfato.

    Un lametón, Není.

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  2. Respuestas
    1. Qué buen perro y qué guapo el jodio. Besos Neni.

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  3. Y tú le trajiste, como una bola mini Kien. Tengo una foto de él así. Este verano te la llevo.
    Un beso de kilómetro y medio.

    Neni

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