viernes, 11 de noviembre de 2011

-El desvelo-

La nevada en el ojo
es el desvelo,
te señala algo
entre la nieve
-que nunca encuentras-





Una pupila abres,
otra cierras,
hasta que el juego
de pestañas
se fatiga.
Vueltas como una peonza,
inquietud absurda,
lees páginas de libros perdidas,
haces sombras chinescas,
pero no entra en calor el ojo
ni quiere volver a su ‘chimenea’.
Por la mañana puedes acabar
en cualquier sitio,  
con las teclas del ordenador
tatuadas en la mejilla,
hecha un guiñapo en cualquier parte.
Así que vuelve a la cama
y haz allí tu campo de ejecuciones,
por si tus ojos finalmente
se cierran sin licencia.


Nená

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Háblame