miércoles, 3 de julio de 2013

-Hipo-

-Hipo de la clasificación-
En la poesía,  como en otras artes,  tendemos a subir peldaños de escalera a auténticos cretinos.
En la vida ocurre igual.
Un par de poemas extraordinarios y coronamos al poeta,  un par de hechos extraordinarios y laureamos al individuo aunque sea un perfecto gilipollas. Y estando en esto ocurre una cosa curiosa, que aquella persona noble o virtuosa que da más que sobradas muestras de recibir un peldaño en nuestro horizonte de las cosas,  es ignorada porque no se la reconoce el mérito –lo hace con tanta facilidad que nos acostumbra a ello-,  pero llega el idiota y hace una sola virtuosa y hacemos la genuflexión hasta besarle el dedo gordo del pie,  cosas  de los humanos -no me extraña que Batania quiera pasaporte de pájaro, claro que él tendrá sus íntimos o públicos  motivos-
Hay demasiado ser humano que gusta del trabajo de fábrica,  como el de etiquetador,  empaquetador,  colocador en estantes,  repartidor,  etc.
Un trabajo aparentemente aburrido,  pero que les debe dar una cierta seguridad a la hora de determinar el lugar que ocupan ellos mismos y los otros.  Suelen ser contradictorios porque utilizan los mismos productos que luego critican y se dan razones de porqué lo hicieron en un galimatías absurdo. 

Por ejemplo: Un escritor es una persona que escribe con cierta regularidad,  que gusta de escribir y que con suerte publica lo que escribe.  Hay escritores buenos y malos, peores y mejores. Todos deben tener una técnica y un estilo que les caracterice.  Bien. 
Pues no,  el escritor es escritor en función de dónde escribe. ¡Arrea!
Si publicas para una revista sobre cultura,  no eres un escritor aunque escribas,  redactas artículos,  en definitiva sólo eres un informado. 
Si publicas en un blog poesía no eres un poeta eres un bloguero,  y te doy una palmadita por el intento. 
Si publicas cuadernillos de escasa tirada que además regalas, ¡por Dios, no eres un escritor!  Eres un alma cándida. 
El escritor es el que ha publicado libros,  sí esos que tienen los días contados –desgraciadamente-.  Es el que ha sido entrevistado.  Si rechazas la entrevista ya no puedes ser escritor,  así que esto hay que tenerlo muy en cuenta,  hay que venderse a los medios.
Y todas estas tonterías,  son las que mantienen seguros a los que tienen espíritu de fábrica,  a los etiquetadores,  que alguna vez soñaron que eran revolucionarios y aún creen que están cambiando las normas. 
Y yo siempre me pregunto el verdadero sentido que tiene escribir,  y una y otra vez mi respuesta es la misma,  que te lean y gocen,  pero parece que lo que realmente importa es que el escritor crezca,  y a mí el escritor me importa un real pimiento.  
( Y si quieren, que me perdonen todos juntos) 

-No me llames bloguera llámame Gloria, y si me quieres un poco,  Nená-



Nená de la Torriente