viernes, 15 de junio de 2012


-Macho, machote, puro y sanote-



De gentil a gentileza 
un bello pañuelo de seda, 
y con un pañuelo de papel 
la misma galanura si va con inteligencia. 
Muéstrate sutil,  no osado, 
delicado,  no amanerado, 
fuerte,  jamás desapegado ni huidizo, 
y en grado de amores habrás triunfado, 
si es que a una dama quieres lograr. 

Si no,  ponte la gorra de béisbol, 
con sonora gravedad 
maldice tres o cuatro veces, 
llévate la mano al paquete 
 –de Camel,  Marlboro, o Ducados- 
con un arco semicircular del clásico ballet;

y arrójate al sillón 
con los brazos en cruz 
como el lobo malo,  después de zamparte 
a los tres cerditos. 
Un rascarse el trasero también 
sugiere un empeño casi ‘sutil’. 
Cumplido este pseudo galanteo 
ya estás preparados para hacerte 
con el mundo de las precisas maneras, 
y obtener un bomboncito 
con exigencias del chicle en los labios. 



Y no,  no me llames clasista 
que ya nos conocemos. 



Nená de la Torriente

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