jueves, 24 de octubre de 2013


Nadie le dice al pez 
que conozca el agua, 
ni al ave que aprenda 
el cambio de las corrientes. 
Los caballos galopan y 
el viento desenreda sus crines. 







Torpe el humano da lecciones 
siempre 
al que sabe su oficio, 
no al ignorante, 
en una necesidad de crecerse. 
Repite una y mil veces 
las mismas maneras grotescas 
cuando se trata de amor. 

‘Así me debes de querer,
porque si no,  no me quieres’ 

Metiendo el remo en mares 
que no son los suyos. 






Nená de la Torriente