sábado, 6 de septiembre de 2014


Así no. 
Atar remolinos de viento 
con cabos de enredadera, 
por muy verde que tenga la hoja. 
¿Dónde viste eso? 
Así no. 
Con el arropo de los brazos 
pero sin el trenzado de los dedos, 
sin sujetarse del pelo 
por temor a ser cometa 
en las manos de otro. 
Así no. 
Esperando que apague su luz 
para que todas las puertas se cierren, 
vigilante, sufriente, 
a la espera de que permanezca en su almena. 
Así no. 
Como ratón para ratón 
disfrazado de gato, 
‘yo voy a traerte el queso’, 
siempre en distinto escalón, 
siempre con miedo. 
Así no. 
De tu barca a la mía 
al oleaje que el mar disponga 
porque el mar es nuestro, 
mírame a los ojos siempre
¿por qué miras alrededor? 




Nená de la Torriente

viernes, 5 de septiembre de 2014

Tanto tenemos que escuchar...

¿Cuántas bobadas hemos de oír todavía? 
¿Cuántas hemos de decir? 

El galope en burras de barro 
no nos convierte en veloces 
si no en pupilos sin lucidez 
ni discernimiento. 

Yo escuché voces más allá del cerro 
donde van a morir los serviles, 
dime ahora cómo debo comportarme. 

Él proclama libertades pasadas 
a hoja de cuchillo, 
es una libertad encadenada 
presa de una palabra que me asusta. 

Tanto dolor no puede ser bueno, 
tanta ira, 
tanta estupidez en este siglo 
de globalización y meteoro. 

No vine a conjurarme en un pasado enfermo, 
vine en presente imperfecto 
y no me digas que mire hacia atrás todo 
lo que me quede como un personaje 
de Unamuno, 
es la poesía vital de un estúpido. 

Si pudieras entender el hoy 
desde el mañana, 
como yo lo veo, 
andarías libre,
no recluso de tantas cosas
que ya han perecido. 



Nená de la Torriente

jueves, 4 de septiembre de 2014

Bajemos al mar


Tenme en lo caduco 
y en lo que está por dejar de estar. 
Si supieras de este temblor 
debajo de la lengua 
que derrumba mi barbilla 
al respirarte cerca, 
me sujetarías por miedo 
al desvanecimiento. 

Los siglos se van quedando 
en los escalones de los años, 
así tu mimo en mis rizos 
ha dejado leyendas 
con un lenguaje único. 

Rey de reyes
sin reino conocido, 
dominas todo cuanto tocas 
y es de ti y hacia ti 
a donde me dirijo. 
Larga es tu presencia 
en todo lo que el mundo llama al vacío, 
has venido a mostrarte ahora 
cuando mi vida es negación y renuncia 
a la plegaria. 

No puedo escribir sin más 
de qué manera te has constituido, 
ni si llevas éstos o aquellos fonemas. 
Son mis manos torpes en tu mundo 
tan extraordinariamente aventajado, 
y tan distinto a todo lo que he conocido.

De este aquí hasta ese dónde 
han nacido miles de hojas, 
no voy a hacer preguntas 
a una naturaleza fiera 
ni a derribar puentes 
que nos comuniquen 
en silencio. 

Sin excepción todo está 
de la mano, tan próximo 
como tu labio de mi lengua, 
que no teniéndose se están besando 
en cualquier esquina, 
en cualquier acera, 
a la espera de que se pongan en verde 
los semáforos en ámbar. 

Empecemos tú y yo a ser ola 
para entender la ola en el resto, 
y así extender el océano más allá 
del océano. 
Veremos conchas marinas 
con sonido de mar en su centro

¡Ay amor! 
No me dejes ahora ser golondrina. 




Nená de la Torriente

Me levanto con labios de prado 
y con la humedad del norte 
pegada a las piernas. 
                     Todos los caminos convergen 
en mis manos 
como diminutos regueros 
de hormigas. 
                      Somos soldados de vida, 
muchachos tímidos 
segando la hierba que nos crece 
en los poros. 
                      No hay rumiantes que vengan 
a alimentarse de nosotros 
                     ¡Qué desperdicio 
                     tanto pasto mal repartido! 
                      Nunca aprendemos 
que podemos dar mucho más 
de lo que recibimos. 
                     Míranos alabar al obeso ombligo 
pensando que es el único poro 
que cuenta. 
                     ¡Ay, si hubiéramos vencido 
                     a tanto pecado molesto! 
                     Mickey Mouse se ríe en medio 
de la gran avenida de tus hoyuelos,
estamos hechos de la misma pintura
pero con menos esfuerzo.
                     No me dejes sola nunca,
la tentación no es la muerte amor,
estaría loca si así fuera,
la tentación es la vida misma.
                    Me tienta seguir aquí, sin ti, 
en esta caja de cartón que se pudre
y no devolverle nada.
                    Miro mis labios pequeños,
miro mi pecho cómo se va consumiendo
en el cosmos de las cosas heridas
y te pregunto:

                   ¿Cuánta nieve puede acumular el pelo?
                   Me gusta que llegue el frío a tu frente
si la arruga ha de alcanzarnos para siempre juntos. 



                            Nená de la Torriente

miércoles, 3 de septiembre de 2014


Sé que no quedan faros 
al otro lado de esta parte 
Vendí mis ojos por un beso largo 
en noches de finales de agosto 
Piedad para los amantes 
que no entienden de renuncias 
El No es una quimera absurda 
una deuda, un duelo, 
no existe la culpa 
La culpa es de perezosos 
Lo pleno es un campo de amapolas 
sobre un nido vacío 
¡Pronuncia mi nombre, anda! 
¡Dí que me quieres 
como se posa el rocío 
en la fragilidad de la hoja 
recién nacida! 
Que yo te devolveré la juventud 
que no se pierde 
y ese amor que en cuatro letras
no se encadena nunca
porque no conoce palabras, 
ni silencios, 
ni el extraño espacio que 
lo mantenga retenido 
–bien 
sabes
tú 
que 
no 
voy 
a 
ponerte 
aquí,
ni allí 
un 
punto-  


Nená de la Torriente