viernes, 28 de agosto de 2026


Pueblos en la falda de la montaña 

sesteando 

como neveros a la sombra de su cima, 

así sueña el cielo con sus sombras chinescas 

y mi suelo se marchita;  

le abruma el mador de los cuerpos 

que él no liba 

y la trasparencia del agua de las pozas.  

Una nana no necesita, 

que quiere el llanto de mil cisnes 

que al verter su manto le mezan, 

o un océano de estrellas 

sin tu nombre ni el mío, 

que arrime olas de lluvia  

a su funesta herida abierta.  


Nená de la Torriente


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