lunes, 27 de julio de 2026


 Desde tu fiereza mi manto de arlequín 

 porque así conviven los extraños, 

así cruzamos las puertas sin ser vistos 

siendo cénit y nadir, 

el espanto más feraz a ojos de lo armónico. 

Si tú eres para mi la perfecta entropía 

y aún así te visto de domingo, 

qué serán para ti mis pulsos enfermos, 

mi poesía sin versos, 

mi cintura esdrújula, 

mi deambular caótico. 

Acaso importa, me preguntarás, 

y yo inclinaré mis ojos de olivino

hacia cualquier otra entraña  

que no me sea extraña ni hostil, 

porque así conviven los desiguales. 


Nená de la Torriente 



2 comentarios:

  1. Conmovedor y entrañable.
    El silencio, no es olvido.
    Gracias.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por pasarte por aquí, y por tu comentario Pablo

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