viernes, 26 de junio de 2026


La horizontalidad no duele, 

no duelen los paseos sin rumbo 

ni los latidos en calma, 

tampoco saber que no estarás de aquí 

a cuando sea, 

respirar despacio, olvidarte. 

No duele 

dejar de marcar calendarios 

ni imaginar un final feliz, 

saber que quizá nadie más ve 

cómo te hablan las flores, 

ni tener mil vidas 

para darte 

aunque tú no lo sepas. 

Porque quien no soporta su suerte 

busca empecinadamente la desdicha, 

la pena, la frustración,  

la pelea más íntima. 

Vende su paraíso 

por tres o cuatro claveles, 

una y otra vez, 

para terminar llorando 

cuando inevitablemente 

fenecen. 


Nená de la Torriente

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