domingo, 5 de octubre de 2014

Me van a reprobar

Me van a ir cerrando las puertas 
de todos los mundos, 
como siga amando esta curiosidad 
por encontrar verdades. 
Van a ponerme filtros en todos los colores 
no vaya a verlos con su intensidad única. 
Tal vez no entienda de razones tibias 
a espaldas de las cosas que arden, 
ni me guste el lenguaje del temeroso 
que prefiere dormitar en cuevas, 
a alojarse bajo el cielo imprevisible. 
Hasta ahora no debo nada, 
ni nada ha sido un regalo 
de entre todas esos labios 
hambrientas de besos. 
Sí he anudado pañuelos para sostener 
a seres vacilantes 
e infinitamente aturdidos, 
y hasta he ofrecido mis brazos 
para el necesario consuelo. 
Me van a condenar al infierno 
los que viven dentro sin saberlo 
y yo seguiré respirando lejos de su oxígeno, 
y advirtiendo maravillosos verdes 
que ellos jamás han visto. 



Nená de la Torriente

No cuesta tanto...

Soy feliz gracias 
a esta misericordia que me concedo 
por tantas cosas imprudentes; 
a que me acaricio cuando lloro 
y sé que en ese acto,  
una parte del mundo está conmigo. 
Soy feliz cuando duermo, 
porque dejo entrar a quien no conozco 
y le invito a pasear por mis cosas, 
y cuando sonrío al que me cruzo 
sin esperar que se pronuncie. 
Soy feliz cuando me olvido 
de que el gris es una forma de equilibrio, 
y veo sólo colores en infinitas escalas,   
o cuando la lluvia generosa  ensordece 
cualquier otro sonido 
y me deja ver el mar dentro de sus gotas. 
Feliz cuando me recuerdas 
disponiendo de mi nombre a solas, 
y cuando los caminos confluyen 
sin exigirse permanencia. 
Soy feliz cuando no espero, 
cuando observo la llama de la vela 
en su transparencia, 
y puedo hasta vibrar con ella 
en lo alto de su cenotafio.  



Nená de la Torriente

sábado, 4 de octubre de 2014


Te veo quieto,  asustado, 
como un niño 
que aún no le han posado en el regazo. 

Arrugas la nariz y abres mucho los ojos, 
unos ocelos como nubes contenidas 
que sólo saben contarse la gotas de agua 

¿Tú cuántas llevas? 
¿Viajarás muy pronto? 

Sólo sé que me desarmas 
porque aún no sabes quién eres,  y 
piensas que ya has vivido demasiado, 

y me arrastra la indiferencia de tu pulso 
hacia el mío 
porque aún no has entendido ¡la música! 
Sigues afinando los instrumentos 
como un aprendiz pequeño 
que sólo sabe afinar sonidos. 

No te alejes de mí demasiado 
o hazlo a toda prisa 

y ¡vete! 

Porque soy la madre, 
 el padre,  
el amigo, 
    el consuelo, 

la vida

    que se te ha resistido siempre. 




Nená de la Torriente

viernes, 3 de octubre de 2014


Ojala que este barco y 
todos cuantos he habitado 
comprendieran el mar, 
que me llevaran sin miedo 
de una punta a otra 
del agua. 

Tal vez debí tomar 
senderos de montaña 
y huir de las costas,  y 
de todos sus avenimientos, 

pero el color siempre ha sido 
demasiado brillante, 
un reclamo fantástico 
para mis ojos de luna. 

Hallar una cierta  estabilidad 
en el movimiento 
-eso  que tanto me seduce-, 
ha llenado mis páginas 
con la memoria del ángel, 

porque ahora sé 
que el cielo lo formula el golpeo de las alas,

en su eterna búsqueda. 



Nená de la Torriente

miércoles, 1 de octubre de 2014

Romper el reloj


 Dulcemente se despierta la intimidad 
menos oportuna, 
esa que cuando niños resultaba tan accesible. 
Las mañanas no son silbatos dispuestos 
en hilera, 
ni botones que abrochamos implacablemente. 
Todo se renueva desde una hoja nueva, 
vacía e inocente, 
sin haberla aún acariciado con los ojos. 
Nacemos a la infancia sin atajos, 
como un primer vestido de domingo 
cuando sólo existe ese día y ningún otro. 
Dulcemente el corazón vuelve 
de las calles que se estrechan 
y decide quedarse, 
cuidarse de los colores plomizos 
y de los olores rancios, 
que contaminaron todo 
con pequeñas amarguras absurdas. 




Nená de la Torriente