lunes, 10 de agosto de 2015

MI VIAJE

No voy a dejarte. 
Estoy en el camino y 
en el camino me quedo. 
No sé si él mismo me retiene 
o yo le retengo 
en un pacto sin palabras, 
pero hemos estado mucho tiempo 
enfadados y felices:
Sus piedras mordían mi zapato y 
mi zapato arañaba sus piedras. 
Esta es mi travesía, 
ésta y no otra. 
Pude, no pude, 
quise o no quise haber hecho otra cosa 
da igual ahora, 
si fue una rendición o un empeño, 
o acaso fue el destino 
que negué siempre 
sin vanidad ninguna, 
me resulta indiferente. 
Estoy donde estoy 
y eso es lo que importa hoy 
y lo que debe importarme mañana, 
justo hasta cuando ya no quede 
nada de este cuerpo 
y visite por fin la maravilla. 



Nená de la Torriente

viernes, 7 de agosto de 2015


Cuánta intemperie aquí dentro, 
cuánta ahí afuera. 

Déjame acercarte a la orilla en este bote 
de apellido largo, 
no voy a cobrarte nada, lo prometo. 
Nadie entiende que el desierto de verse solo 
es más desolador 
que estar descalzo sobre la tórrida arena. 

Cuánta inclemencia aquí dentro, 
cuánta ahí afuera. 

Déjame enseñarte a enseñarme ahora 
cómo es tu mundo inválido de inercias, 
quiero aprenderlo todo 
y he perdido demasiado tiempo 
apresando las mías en versos 
tan torpe como tercamente. 

Cuánta crudeza aquí dentro, 
cuánta ahí afuera. 

Déjame mostrarte el hambre 
tal como lo veo, 
tripas abombadas 
y el hueso del hombro quebrantando 
la espalda 
porque en nombre del Dinero 
toda bondad se calla, 
que no hay Dios más fiero 
ni basura mayor que nos vulnere.

Cuánta pendencia aquí dentro, 
cuánta ahí afuera. 

Déjame que te seduzca 
con mis dos oscuros 
más cálidos, 
uno creará la palabra y el beso, 
el cuento, la mentira a medias 
y la verdad que todos andamos obviando, 
que los errores del Padre 
son los horrores nuestros 
y ya no tenemos excusa, 

la otra te hablará de vida, 
del enigma más allá del gozo, 
de esa primera unión 
que hubo de haber habido 
y que un mal día 
 tuvo que ser maldecida 
por otro tropiezo. 

Cuánta desapego aquí dentro,
cuánto ahí afuera.

Mírame, 
yo sigo en pie, 
asumo las deudas y las dádivas. 
Ven conmigo 
y ocupémoslas todas, 
juntos, 
sin más signos de interrogación. 



Nená de la Torriente

miércoles, 5 de agosto de 2015


Cuántas veces armamos el mundo 
con palabras atómicas 
y nos creemos invencibles, 
pero nadie nos cree. 
Cuántas otras susurramos una sola 
y todos escuchan. 
Esta vida planetaria es un cúmulo de idioteces 
múltiples 
formuladas por tontos arrogantes 
donde la inocencia es un arma arrojadiza. 
Nadie viene a vernos a casa 
y tampoco queremos salir a enseñar el polisón 
por un decoro tan mal aprendido como tedioso. 
Las señales,  gastadas por un uso indebido, 
y el amor, 
cuatro letras que deberían llevarse a juicio 
por temerarias e indigestas 
-prometo inventarme otras cuatro 
 con mi  ɹoɯɐ, 
tan indigesto como temerario- 
No sólo enredamos besos aprendidos, 
confundimos caricias, 
mimo a la voz de ar, 
afecto a la voz de vasos sanguíneos, 
invertebrados pañuelos que cruzar 
con otros pañuelos 
que ni siquiera saben que existimos 
-vertebrados todos detrás de ellos- 
Yo quiero amar a un loco 
que no entienda de fórmulas 
ni de dinero. 
No quedarán prestigios 
ni vanidades, 
ni esperas, 
ni hoy tú, mañana yo, 
ni siempre no existe, 
ni siquiera en qué día nos conocimos. 
Sólo tú y yo, 
sólo quiéreme, 
quiérote, 
sólo este regalo que desempaquetar 
cada día. 


Nená de la Torriente 

lunes, 3 de agosto de 2015


A la barca se acercan olas de cemento 
y el casco grita. 
El remo quiere verse golondrina, 
y la cuerda hace escala en tu ventana 
que por enredarse en tus dedos 
alcanzaría cualquier cima, 
lejos de esta o aquella autopista 
con nombre de océano. 
Tú que puedes cambiar el nombre de las cosas 
dile al viento que venga 
y que nos barra, 
que ella sólo quiere llegar hasta ese bar 
orillando la acera 
y comerse un pastel de manzana. 
A la barca se acercan olas de cemento 
y el casco grita. 
Y la vida sigue siendo ese loco acertijo 
dentro de una botella 
que busca el hombro, 
después la corona y 
culmina en la boca, 
para derramarse 
ininterrum p i d a m e n t e.  



Nená de la Torriente

sábado, 1 de agosto de 2015

Hoy la tarde es de luz


Se encendió la luz en la tarde 
lejos de apagarse en colores. 
Ya no estabas en ese espacio 
con tantas salidas, 
nunca llegadas, 
en aquel cruce de caminos 
que no supo confluir en su centro. 
Soñé que alguien me soñaba, 
una vanidad absurda, 
que alguien velaban por mí, 
una inversión con intereses 
absolutamente humanos. 
Y soñando soñé que aprendía a mirarme 
detrás de los espejos, 
donde las luces se apagan 
y se iluminan los cuerpos: 

Saqué la raíz del parterre, 
el cucharón de palo de todos los pucheros 
y devolví la savia a los tallos difuntos. 
Me puse en paz con las palabras íntimas que fraccionaba, 
involuntaria y voluntariamente, 
para no entender que mi necesidad 
no era más que la cobardía 
de enfrentarse a la vida a solas. 

Qué bella es la luz de hoy, 
en esta increíble tarde. 



Nená de la Torriente