martes, 14 de abril de 2015


Me perdono. 

Ver volar las manos de tanto bosque 
y suplicar a la lluvia que caiga sobre mí, 
que empape la semilla 
de lo que pude ser y devoró el sol hasta la seca. 

Me perdono. 

Enredarme en tu torbellino 
y caer en la ingravidez de su centro, 
ser tu fuente y tu corolario, 
el beso dado con mordida de pantera 
que no sabe desprenderse. 

Me perdono. 

Amarte hasta que no haya un lugar 
que no te tenga en mi tacto, 
alzarte como bandera en todos los mástiles, 
y cantarte tanto 
que huyan todas las ideas 
que vivan para engendrar estigmas. 

Me perdono. 

Viajar hacia a tus manos 
sin pensar en el regreso, 
tus ojos en mis ojos como clavo de atraque, 
reconociendo como única pared  
aquella, sólo aquella,  
donde decidamos quedarnos a vivir. 




Nená de la Torriente

sábado, 11 de abril de 2015


A través de ti 
puedo ver todas las puertas 
con molduras de aire 
y 
aquellas letras obedientes 
que no supieron escapar del vaho. 
Aceptaría huir de mi 
si tu mundo no fuese tan penetrable 
y 
tan desierto. 
No quiero verme atrapada en otro reino 
como el mío, 
en otra voz 
a la que extirpar disfraces, 
en otro poema 
del que desertar por incomprensible. 
Tanto me dijiste 
que ahora temo más 
las vigorosas alas del ‘te prometo’, 
que los sin alientos del ‘no puedo’. 
En esto nos convertimos, 
en hojas desnudas 
mostrando fibrosas trincheras, 
ineficaces 
para buscar la luz entre las luces, 
el verdadero amor, 
la lucha por el otro. 
Inofensivas y grotescas primaveras 
pintadas 
para siempre 
en un sencillo e irrisorio cuaderno. 



Nená de la Torriente

jueves, 9 de abril de 2015


Han sido sus ojos como dos espinas dulces, 
verdes barcazas de punzante quilla 
los que me han engarzado a la ternura. 
El universo se mueve dentro de mí, 
diminutos puntos de luz 
resueltos a no extraviarse, 
uno por cada átomo 
y la vida allí donde cada uno. 
Me ha dado la mano bajo la lluvia 
acariciando mi pena sin darse cuenta. 
Dentro de esta casa cubierta de cuadros 
a los que arrebaté los lienzos, 
poco tiene sentido ya 
más que la extrañeza del pasajero que se muda 
a cada instante de asiento. 
Él y todos los atardeceres me olvidarán 
-dirán que no, pero lo hacen-, 
olvidarán el incendio de mis ojos, 
mi pelo enmarañado y casi hostil 
y hasta el brillo de los suyos al mirarme, 
pero hay un universo dentro de mí
agavillando y dispersando átomos 
que seguirá siempre agitándose. 



Nená de la Torriente

lunes, 6 de abril de 2015


No es que quiera despertar al lobo 

es que no sé cómo dormirle. 
Acércate a la ventana conmigo y mira  
el modo como construye el cielo 
su propio lenguaje, 
cómo se aleja del suelo indiferente 
y humedece con su lengua el aire. 
Donde prescribe la voz 
pierdo tu mirada, 
no siempre la razón me lleva 
a la orilla del río más hermosa. 
Los colores, las luces cambiantes 
viven en tus ojos, 
en mis ojos,
no en ese espacio infinito 
que nos sumerge aquí abajo,
entre palabras que quieren alcanzarlo
sin ningún éxito.
Bella sigue siendo esta fecha,
a pesar de mí, 
de ti, 
de todos.
Alas azotando cientos de hojas 
y un aroma de tímido calor
barriendo las aceras.
No dejo de mirar 
a través de las altas ramas
el azul intenso,
cuando a mi pupila le reclaman 
las aguas con furia,
tampoco a las efímeras sombras 
que hay en todo. 
Presiento que no soy otoño aún,
no soy otoño,
aunque me empeñe en llamarme invierno.


Nená de la Torriente

viernes, 3 de abril de 2015













Enredáis la palabra 
en busca de un poema perfecto 
¿está lo bello en la melodía extraña? 
No os entiendo. 
La tenencia ilícita de corazón 
debía de multarse. 
Es un arma cargada de eternidad 
que sale a la calle con aroma de clavo, 
y va rompiendo una y otra vez 
la débil membrana del ojo 
que anida en el pecho. 
Seguid con lo vuestro, 
con esa escatológica manera 
de reventar las cosas sencillas 
con vericuetos fonales. 
Seguid protegiendo el no-corazón 
con la soberbia del cazador de aplausos. 
Alejaros del arma capaz de hundir al hombre 
en la sima más profunda, y 
de hacerle creer 
que siempre fue un pájaro. 


Nená de la Torriente