jueves, 2 de mayo de 2013




Hay días tan silenciosos 
que asustan, 
la voz de uno desde dentro 
y para dentro es como un 
martillo. 






No quieres hablarte porque todo 
está como dormido y tu propio 
eco retumbaría tanto, 
que movería hasta la más diminuta vena. 
Hay días desaparecidos, 
tan alejados que están sin parecer 
vivos, 
guindolas sin supervivientes 
de un ayer que sonaba a bullicio, 
casi a rancio, 
a charlas de granujas en las tabernas, 
a risas remotas de tristes rameras, 
a canciones silbadas por los barrenderos 
con el pitillo en la boca. 
Hay días quietos,  sin aliento,  robados 
o sin memoria, 
donde a uno le achara hacer un chasquido. 




Nená de la Torriente

¿Quién espía al espía? 
¿Quién anda detrás de sus pasos? 
¡Vuélvete! 
No todo es tan fácil. 
Te seduce ese poder chiquitito 
de entrar como un ofidio 
en la cueva de otro 
y manchar el teclado con el azúcar 
de un dulce 
porque aún no has comido. 
¡Vuélvete! 
Hay alguien más, 
siempre hay alguien más,  tontorrón, 
aunque siga siendo divertido 
invadir el espacio de otro. 




Nená de la Torriente

miércoles, 1 de mayo de 2013




En un universo paralelo 
tú tendrías mi voz y yo la tuya, 
mi fe y mis pesares en tu mochila, 
tu armonía y vitalidad en mis manos. 
En un universo paralelo 
te levantarías de noche descalzo 
y beberías agua como si fueras un pez, 
apenas sin abrir los ojos,  como una 
reminiscencia de la herencia de un pasado 
muy lejano. 
Saldrías al balcón y dejarías que el viento 
te soplase o la lluvia,  y volverías a la cama 
o al sofá, 
o a la alfombra de pelo. 
Yo dormiría toda la noche y de vez en cuando 
me despertaría pensando en ti, 
pero volvería a dormirme acurrucada. 
En un universo paralelo 
tú tendrías la risa que alza el vuelo de las palomas, 
y yo,  
la sonrisa que colma de paz a todo el que la mira. 



Nená de la Torriente

-Una locura a medias-


Yo no quiero que me dejes en paz 
yo quiero la paz contigo. 
Un mano a mano de queso 
un mano a mano de vino 
y tal vez cuando la botella tirite 
un hablamos atropelladamente juntos. 
Nada más hermoso que una risa 
a pachas, 
y yo me meto en la botella, 
no,  tú primero, 
y a ver quien sale antes, 
y a ver cómo. 



Y en éstas, ¿adónde vamos? 
que aquí no hay mar 
y no hemos traído lapicero. 
¿Y que cosa contaremos? 
no mejor lo cantamos. 
¿Seguro que Ionesco ha muerto? 
Sí,  en el 94. 
Pues me da que está en esta botella 
con nosotros. 
Qué no mujer que no hay espacio, 
lo dirás por esta risa absurda 
que no sabemos contenerla 
¡No! Porque cuando entraste 
no tenías el pelo rizado. 





Nená de la Torriente

Dormido aún,  arrastra los pies 
hasta su armario. 
Tira de la manilla de la puerta 
y un mundo generoso en colores 
vivos de selva,  sale inundándolo  todo. 
Lianas verde musgo, 
aves de plumas rojas, 
ramas curvas y hojas como chairas, 
hasta el estallido de mil sonidos. 
El recién despertado 
mira todo aquello y dice: 

‘Bueno, ¿pero hoy qué me pongo?’  

-Por eso es tan importante aprender 
a soñar a cualquier hora- 




Nená de la Torriente