sábado, 2 de marzo de 2013

-Decepción-


Tan complicado era 
como decir que quería 
una escasez entre las palmas de tus manos. 
El pequeño punto entre dos pliegues, 
el mismo donde se aloja la gota cuando 
recoges el agua. 



Nada que te pinzara el alma, 
ni que te abriera el pecho de parte a parte 
o que te hiciera ni una ligera rozadura. 
Tan complejo como estar un rato 
hombro con hombro hablando del tiempo, 
o de las incómodas palomas. 
¿Qué era tan embarazoso, tan molesto? 
¿Mi presencia? 
Mi presencia es un pedazo de barro 
entre la arcilla,  horneado por soles 
de muchos lugares. 
No iba a pedirte nada 
ni a llevarme nada de ti. 



Nená de la Torriente

viernes, 1 de marzo de 2013


No lo comprendo. 
Miro mi ciudad flotante 
y veo edificios nuevos, 
construcciones que se levantan 
-algunas monumentales- 
Un hospital de tres cuerpos, 
tres bloques enormes, 
y han despedido personal sanitario, 
cerrado quirófanos, 
‘invitado’ a irse a médicos por no 
hablar catalán, 
hace como quien dice cuatro jornadas. 
Estamos en el chasis. 
Hasta compañías de seguros privados 
dejan de cubrir a sus clientes. 
No hay dinero, 
pero si lo hay para construir 
mega monstruos, 
y reconstruir viejos edificios 
que cuestan un congo, 
para estudios de ciencias aplicadas 
-que hubiera sido más barato, 
construirlos desde cero- 
Yo no entiendo nada, 
¿es el momento de construir 
a gran escala? 
No lo comprendo. 
Cada vez hay más gente que acude de 
4 a 6 a las duchas sociales 
y a recoger comida. 

Será que soy de letras. 



Nená de la Torriente

-Yes, I will-


Renuncio a aquellos que no 
me han comprendido,  ni solicitan 
una alcancía donde introducir 
sugerencias. 

Me retiro de los campos de secano 
donde no huele a hierba, sino 
a frecuente locuacidad sin músculo. 




Abro mis manos a los inquietos 
de corazón que no miran el atavío, 
sólo las pupilas y en ellas la luz que refleja 
el mundo. 

Despido a los acotados,  a los que se venden 
al prejuicio,  a los que mantienen las formas, 
a los que se creen dioses en una lonja 
de discípulos.

Me abrazo a los vilipendiados,  a los sin patria, 
a los que caminan solos,  a los que luchan 
por defender a todos sin sufragar a una bandera. 

Doy casa a los que aprecian,
por el empeño de respetar y acercarse al otro
de la mejor manera que consideran posible.

Y doy vino a los que se aman sin miedo al tiempo, 
al resto,  
a las paredes, 
a las bocas del vecino, 
al amigo/enemigo,
a ese,  al otro, 
a la nube viajera. 



Nená de la Torriente

-Pucheros-

¡Y tú más 
y tú más 
y tú más! 

Repetía la creatura. 
Que a naide le gusta que le digan. 
Y el otro se encogía de hombros 
y decía: 
¡Que no soy tu enemigo! 

Pero es esa tortuosa manera de mirar 
las cosas,  levantar la primera hoja 
y hacerse cruces. 

Buscar el matiz o matices 
y darle forma de escudo,  yo no soy ese, 
por si cuela colando en una oreja 
que ya no escucha. 

¡Ay! 



Nená de la Torriente



Cualquiera diría que somos iguales, 
dos ojos,  dos brazos, dos piernas, 
pero no,  somos distintos y mucho. 







Algunos de vosotros miráis al oeste 
cuando el sol se está poniendo 
porque es vuestra forma de mirar 
el futuro, 
la mía es mirar su nacimiento, 
porque es ahí donde se avista 
el porvenir. 
Algunos habláis de odio con la ligereza 
del que habla de sensaciones nuevas, 
cuando es una de las emociones que 
ha removido el mundo,  cambiándole 
el rostro cientos de veces. 
Otros habláis de conveniencia sin haber vivido 
y para eso hay que tomar decisiones, 
y dolerse,  tanto como sea preciso, 
dar pasos,  uno detrás de otro sin MIEDO, 
así se hallan las recompensas. 
De otro modo no hay pérdidas 
pero tampoco hay grandes ni pequeños tesoros. 
Todos tenemos un sitio,  una silla,  una vasija 
donde serenarnos,  y encontrarla a solas 
garantiza evitar los desencantos. 
Después sal si quieres a buscar tus sueños 
pero deja en ella el temor a equivocarte 
o llevarás la palabra tropiezo en la frente. 

No,  definitivamente no somos iguales, 
aunque nos parezcamos tanto. 



Nená de la Torriente