lunes, 2 de abril de 2012

-Lía-


Serenamente bella 
siempre al vértice del embrujo. 
No hay estrella, 
ni universo,  ni flor extraña, 
ni perfecta cadencia 
que un paso tuyo tras otro, 
en la Alameda 
de Santa Eulalia. 
Eres la brújula del extraviado, 
del confuso, del sensato, 
que a tus ojos se acerca fascinado 
por el verdemar de tu pupila. 
Amiga de corazón 
corazón enorme de ser humano, 
mi pequeño cofre mágico, 
mi mapa del tesoro; 
Nunca pierdo de vista 
tu marca roja del plano, 
ni tus ojos de gata excarcelada, 
ni tu inteligencia salvaje. 




Nená

domingo, 1 de abril de 2012

-ABRIL-


Delicadamente el cuello 
esquina su cuello 
como dos cisnes, 
la piel se riza 
como las olas tímidas. 
Las mejillas sostienen 
el desmayo 
de dos corazones 
que se precipitan, 
y suena la música, 
suena, 
suena.



Ella piensa: ‘No me mires'.  
Él piensa: ‘Dame tu boca' 
y giran, 
giran,
giran.




Nená

-Extraños poemas-


Es un Re Do Fa Mi Sol 
con las letras, 
en un descuido simplón 
y sin pentagrama, 
colocarlas,  para ahorcarlas 
luego 
en un recreo de palabras 
impracticable. 




Como hacer macarrones 
con alubias pintas 
y llamarse cocinero, 
jugar a las casitas 
siendo un gato callejero, 
construir deshaciendo. 
Hay poemas tan absurdos 
como calcetines para cuellos. 
Los leo y me pregunto: 
‘Quizá es sólo un juego,  
pero ¿querrán decirnos algo?’ 




Nená

Cuando miras el fuego 
o regalas tus ojos al fluir del agua,  
un hipnótico juego de sosiego 
calma tu voluntad, 
como si el tiempo pudiese detenerse 
y tú transformarte en tiempo. 
Una pompa de oxigeno flota 
en un torbellino de tañidos, 
y tú ahí quieto,  ausente, 
perdido en una misteriosa danza 
que ha raptado tu testa. 
Qué frágiles los cuerpos 
a voluntad de una oriental almea 
-siempre inexistente-, 
qué autónoma la mente 
que se escapa con un sugerente baile 
para dejarte detenido. 
Qué suerte que existan esos momentos 
que nos recuerden que somos 
frágiles y necesitamos fugas. 




Nená
Entrad en mi laberinto 
tú y tú y el que está detrás, 
jugaremos a quemar esquinas, 
habrá más luz que nunca. 
Yo me encargaré del humo 
para que podamos respirar. 



El que encuentre algo de interés 
se lo queda, 
aunque dudo que haya fortuna. 
Será divertido 
recorrer pasillos complejos, 
llenos de complejos recuerdos, 
tan descoloridos, 
que será difícil saber 
si están o ya no están. 
En el mismo centro 
os enseñaré mi fontana, 
el parque donde perdí mis rodillas, 
los maizales, 
el aroma del pelo de las panojas 
y algún baile de gitana, 
con un par de punta y tacón. 
Después todo es oscuro, 
esas esquinas lo matan, 
pero quemarlas traerá la luz 
más atildada, 
y el juego más evocador. 






Nená