lunes, 27 de julio de 2026


 Desde tu fiereza mi manto de arlequín 

 porque así conviven los extraños, 

así cruzamos las puertas sin ser vistos 

siendo cénit y nadir, 

el espanto más feraz a ojos de lo armónico. 

Si tú eres para mi la perfecta entropía 

y aún así te visto de domingo, 

qué serán para ti mis pulsos enfermos, 

mi poesía sin versos, 

mi cintura esdrújula, 

mi deambular caótico. 

Acaso importa, me preguntarás, 

y yo inclinaré mis ojos de olivino

hacia cualquier otra entraña  

que no me sea extraña ni hostil, 

porque así conviven los desiguales. 


Nená de la Torriente 



viernes, 26 de junio de 2026


La horizontalidad no duele, 

no duelen los paseos sin rumbo 

ni los latidos en calma, 

tampoco saber que no estarás de aquí 

a cuando sea, 

respirar despacio, olvidarte. 

No duele 

dejar de marcar calendarios 

ni imaginar un final feliz, 

saber que quizá nadie más ve 

cómo te hablan las flores, 

ni tener mil vidas 

para darte 

aunque tú no lo sepas. 

Porque quien no soporta su suerte 

busca empecinadamente la desdicha, 

la pena, la frustración,  

la pelea más íntima. 

Vende su paraíso 

por tres o cuatro claveles, 

una y otra vez, 

para terminar llorando 

cuando inevitablemente 

fenecen. 


Nená de la Torriente

viernes, 29 de mayo de 2026


 

A tu espalda soy urgencia 

y mi huida es tu suerte, 

hasta cían las nubes 

en inversa singladura, 

y todo retrocede. 

¿Cuánto de mí queda 

siendo tan poco? 

Si importase, 

si fuese holgura y gobierno, 

todas las luces 

se conjurarían conmigo 

y te darían un eclipse, 

tal vez de un placer exquisito. 

¿Es éste el lugar y el lance? 

A tu sombra 

aún puedo mirar las constelaciones, 

ser jacaranda y aroma de hierba 

tras cientos de pasos, 

pensarme en ti, 

dibujar tu silueta en mi memoria 

y volver a suspirar. 

Sí, 

estoy en el lugar que me corresponde. 

 

Nená de la Torriente

lunes, 27 de abril de 2026

 


Nunca queda poco tiempo para reír. 

Te propongo no rendirte, 

que mil ventanas 

y dos luceros para atravesarlas todas 

 es una fiesta. 

Sólo somos instantes,  

poco importa el pulso o la cadencia, 

si quevedos hechos de lágrimas 

también realidades únicas, 

una mueca fugaz pero mágica 

que puede hacerte sonreír. 

Te propongo ver el amarillo que aún queda, 

siempre ocupante y vecino, 

que los áureos están pasados de moda 

y la luz es generosa 

cuando muerde el día, 

y cuando se aleja 

despliega aruspicina. 

Yo me propongo buscarte, 

buscarte siempre 

por todas las habitaciones, 

arriba, abajo, detrás de las cortinas, 

apartarme del pesar 

y de las heridas 

para llamarte por tu nombre. 

No te estorbes más con melancolías,  

no vuelvas al gris, 

no retrocedas. 

 

Nená de la Torriente

lunes, 30 de marzo de 2026

 


Mi esencia habita en el enredo, 

vive en la espera 

y en la ingravidez de los suspiros, 

se afinca en los pulsos improbables de los sueños 

y alquila besos de caramelo, 

garante de los labios de los niños. 

No sabe de guarismos, 

no conoce dietarios ni premuras, 

sabe del reflejo 

y la continuidad de lo que respira, 

de poesía y amaneceres magos,  

de esperanza infinita. 

Mi cuerpo gimotea y retrocede, 

se brinda a cohabitar con lo intangible. 

Hace sumas y restas y pierde el tiempo, 

se aferra a 46 cromosomas, 

a 5 o 6 litros de sangre. 

Se mide, se pesa, se retrata, 

se duele, se ama, se tolera, 

es prosa del número 

y de la agenda. 

 

Nená de la Torriente