viernes, 31 de marzo de 2017


Cuando andas dormido 
lo que empuja el día ladra 
a dientes romos, 
se pierde en la sin atracción, 
en la amnesia insípida. 
Secuestras a la intención 
y a sus ventajas, 
las haces grieta.  

Si despiertas 
y el rayo de sol es tuyo, 
amas el azul y el celaje, 
el olor a pan, a maravilla,  
la página completa.   

Y vuelve contigo 
la memoria, 
el amor sin ligereza, 
el pulso que se apresura loco. 

Dime dónde 
el temblor de las pieles, 
el labio que se multiplica abierto, 
la lágrima compartida, 
el sentido inapelable de encontrarse. 

Dónde la caricia, 
el prometo instintivo, 
el yo te doy y nada importa, 
la palabra que no se derrumba,  

dime tú si puedes. 



Nená de la Torriente

miércoles, 29 de marzo de 2017


Indómito 
Arrampla con el Sur 
Y todos sus vientos 

Le veo pasar despacito 
Con sus manos pequeñas 
Y su traje de quelonio 

'Voy a entregarte mi amor' 
Eso le he dicho 

Pero arruga su nariz 
Y bornea las piernas 
Como si andase ayer 
Por mi ahora 

Más ágil al ir más lento 

Y me vence con nada 
O casi nada 
Con su espejo de silencios 
Con su condición arpada  

'Me has dado un sueño' 
Le he dicho 
y ha volteado el rostro 
como un niño en exclamación 



Nená de la Torriente

viernes, 24 de marzo de 2017


No todos los días ni a todas horas, 
con el nido que reclama el pájaro 
o la libertad sus alas, 

la paridad no desaparece.

El día, su espalda negra. 
El terciopelo, el percal, 
la atocha sobre la piel malévola. 

Las cosas han de venir ondulantes
como el agua sabe traerlas. 

Si le preguntas al árbol
tal vez te responda la grieta 
(a veces insobornable) 
y si a la nube,
la hacedera más común 
en su lecho familiar. 

No todos los días ni a todas horas 
se habla hacia adentro, 
se ríe hacia afuera;  
nos subyuga el amor  
o no nos llega 
y se emancipa el dolor en ésta  
o en otra jungla. 
               


       Nená de la Torriente.

domingo, 19 de marzo de 2017


Me dicen que la soledad es esto,  
eso que se cose a la belleza, 
aquel pueblo o ese otro 
donde todos los carros surcan. 
Que vive en el bache del suelo, 
en la ceja enojada que busca a la tierna, 
en lo exotérico y en lo inaccesible, 
tan extraño, 
que ni se le puede dar un nombre. 
Me dicen que no son las cruces, 
ni las dudas, ni los rompecabezas, 
tampoco una voz familiar 
de la que uno logre deshacerse. 
Golpeo el cosmos 
-hoy caprichosamente cuadrilongo-,
le pateo 
con todos sus caminos y todos sus carros,
sus delineados "acepto" y "es lo correcto", 
el modo light, el natural, 
la luteína, los omegas buenos.
Me río a carcajadas de esta Nueva Era 
que llaman de luz sin entenderla, 
y de esa otra casi blasfema 
con fórmulas siempre rentables. 
Miro hacia adentro y sólo veo lo de afuera, 
un sol de escándalo, la posibilidad, 
el amor, el riesgo. 

Vivo.  


Nená de la Torriente

jueves, 16 de marzo de 2017


Toda esta 
manifiesta turbulencia 

tus ojos nómadas 
vadeando mis ojos 
de arroyuelo en arroyuelo  

entre hontanares y vientos 
flores   picos de roca mutilada 
anteayeres de melcocha 
indigeribles 

La determinación del mundo 
en este instante 
siempre hoy   ahora 
con sus muchas ausencias  

Todo esto   mis labios
mis hombros dulces 
mi montaña de pieles 

esta sábana con ondulaciones 
indescifrables 

Fibrilaciones repentinas 
el suspiro ¿cuál de tantos? 
Carne de mujer dormida 
perdida   postergada

Otra carencia de amor 
sin epígrafe 




Nená de la Torriente