miércoles, 22 de febrero de 2017


No cabe redención en el reposo, 
todo es umbría 
encima de esta cencellada; 
hasta el olor a frío nos aborda 
dulcemente frágil. 
Deja que te escoja, 
por una vez alza la mano 
y mírame, 
que el sabor a tierra se oculta 
en la memoria del último brote, 
y hasta el mar se aleja de sus botes  
en retroceso homicida. 
La eternidad existe ahora, 
en este grano de tiempo perdido 
donde el musgo no nos camina, 
aquí, en esta extraña presencia 
de lo desierto,  
que conspira 
para albergarnos libres. 



Nená de la Torriente

viernes, 10 de febrero de 2017


Borro y compongo, 
torpemente. 
Deshago antes de besar nada 
esperando ser quima y no raíz. 
Imagina si yo eligiera, 
si no fuese sólo esto 
que es arrancado 

¡Qué suerte de despertares tendría! 
¡Qué milagrosa imagen 
de un hematoma dulce! 

Aquí me tienes viento, 
levántame del suelo y arrástrame 
hasta donde puedas, 
haz mi voluntad de vivir cierta 
e inagotable, 
a pesar de su inherente consternación  
y de estos premiosos días 
de tiniebla absoluta.  



Nená de la Torriente

lunes, 30 de enero de 2017


La noche tiene          un agujero blanco 
y pequeñas                fisuras claras. 
Yo tengo un velero   sin jarcia 
y una tormenta          sin agua. 



Un universo impreciso 
desde mi boca sellada, 
y un fulgor de luciérnagas 
en mis dos gotas de agua. 



La noche tiene una hamaca 
encima de mi ventana. 

Yo una vieja gualdrapa
y frío, 
y frío en el alma.





Nená de la Torriente

miércoles, 25 de enero de 2017


Tú entre todos los tú.  
Al socaire 
de tu frágil sombra, 
desnudo pentimento 
de primaveras fecundas.  


Nená de la Torriente

sábado, 21 de enero de 2017

Mírame como yo te miro  



¿Lavo el espíritu? 
¿Cómo reconocerlo 
entre sus muchas sábanas? 

No me juzgues todavía. 

Soy nadie y lo soy todo. 
No hay teatro ni drama, 
ni novedad por un siglo más romántico 
que otro, 
ni cabeza de alfiler, 
ni creencia en un megamío inútil. 

¿Por qué te escribo? 

Porque sufres, 
porque te quiero, 
porque aunque no me lees 
tal vez un día me encuentres 
buscando una receta de gnocchi, 
o me sientas   
en el intervalo 
de una exhalación minúscula. 

No somos lo mismo pero 
somos casi lo mismo, 
un intento de seguir luchando 
para dar sentido a todo, 
un abstracto escaso 
por su ambigua instancia   
pero excelso en su origen.  

Estoy contigo 
y eres tú conmigo, 
idea y término 
en naturalezas casi idénticas, 
porque sólo las pasiones nos viajan 
por caminos oblicuos 
y definen un pulso de otro pulso. 

Por favor no me juzgues. 



Nená de la Torriente