jueves, 20 de junio de 2013

La luna y el sol me confunden, 
quizá es porque me he quedado sin temperatura. 
¿Frío cuando poso la mano en el fuego? 
Al menos queda el pretexto de la sorpresa, 
el modo inconcreto de burlar al sueño. 
Ya no contamos con los dedos porque nos avergüenza 
y lo hacemos escondiendo las manos.  
Preferimos que nos roben el tacto a descubrirnos 
acémilas,  cuando no sentimentales o emotivos. 
¿Es ésta la reserva natural de nuestra especie? 
Yo sólo quiero que me des la mano y que me 
dejes apoyar la cabeza en tu regazo. 





Nená de la Torriente
Da lo mismo que el día sea  gris
si tú estás contigo.
El sol no va a bajar a saludarte
ni subirás a tomar calor de sus
cabellos flamígeros.
Estar solo es sólo eso,
vestirse de domingo todos los días,
tragarse un trozo de corazón
y  no esperar que nadie escuche tu grito
porque hacerlo sería creer en el viejo Noel.
Pero alejarse de la humanidad del otro
es lo más absurdo y terrible que tu soledad
puede hacerte.
La revelación que sé segura es que nos necesitamos,
solos o acompañados,  somos parte de lo mismo,
de una naturaleza común,  de una palabra que necesita
completarse porque si no es así,  le faltarían  letras.




Nená de la Torriente

miércoles, 19 de junio de 2013









































Nená de la Torriente

martes, 18 de junio de 2013

-El corazón humano-

Cuarteado 
y sigue maquillándose. 
Cansando hasta la extenuación. 
Burlado, 
empujado, 
abusado, 
manipulado,  y 
sigue entregándose. 
¿Dónde está el extremo 
que creará la rotura? 
¿En que punto exacto el cerebro 
le gritará basta? 
¿Se subordinará? 
El corazón y sus válvulas 
carga con otras espitas fecundas, 
tan desprendidas, 
tan inabordables, 
que se reproducen si se van obturando 

¿Pero cuánto durará esto? 





Nená de la Torriente
Hay quien dice 
me molas, 
me gustas; 
yo te digo 
estoy por ti. 
Otros dirán, 
me seduces, 
me encantas; 




yo te diré 
estoy por ti. 
Muchos dirán 
me atraes, 
me entusiasmas, 
yo te diré al oído 
estoy por ti. 
Los más seguros 
dirán te deseo, 
vente, 
a mí sólo me oirás 
susurrarte, 
yo estoy para ti. 




Nená de la Torriente