lunes, 13 de abril de 2020


Me da hambre ese puñado de hojas 
en tu pared. 
Tal vez en otra vida fui insecto. 
Tal vez lo fuiste tú, 
tal vez lo fuimos. 
Hambre de insecto que siente hambre, 
si miro ese puñado de hojas 
que ahora cuelgan de tu pared. 
No todo es tan abril y tan verde, 
ni tan gris y tan enero, 
no todo es como tú imaginas. 
Te vi llover, fuiste lluvia y te oí lloviendo, 
me produjo tanto dolor de planos, 
tanto dolor de curvos, 
tanto dolor en los ángulos 
que creí encontrarme el alma. 
Me quedé colgada de un pie 
en un balcón imaginario, y el otro 
pendiendo de un rabo de neblina. 
Y ahora mírame, pulgón o mosca blanca, 
mirando con absoluta avidez 
ese puñado de hojas en tu pared, 
todas verdes, y todas solas. 


Nená de la Torriente

domingo, 8 de marzo de 2020


De cómo llegaste aquí 
no me has contado nunca. 

De por qué y de qué manera sutil 
dirigiste tu mirada a una hoja 
y no a otra, 
y coincidiste con mis ojos un segundo. 

Que la vida lleva su firma, me dijiste, 
y dudé si coincidir contigo 
era un acto conveniente 
o algo tan real como la lluvia. 

Pasaste sobre mí sin verme. 

Viviste de manera tangencial 
lo que era mi voluntad y mi conciencia. 


¿Ahora hacia donde caerá 
tu bala suspendida?

¿A qué beso 
tus labios dulces? 

¿A qué piel distinta 
tus manos 
de araña mansa? 


Nená de la Torriente

lunes, 22 de julio de 2019


Incomprensible para ti 
que para estar contigo mezclase 
una carga de agua y diez estrellas, 
un ayer con olor a 
muñeca nueva  
y tres palabras hurtadas a 
un mendigo con talento. 

Incomprensible 
que mordiese la galleta de Alicia, 
anhelando ser  
del tamaño que tú buscabas, 
que me subiese a la mesa 
y mis zapatitos sucios 
llenasen el tablero 
de mapas de arenilla y 
polvo negruzco. 

Incomprensible para ti 
tanto amor en gráficas y mapas, 
enmarañado siempre, 
como una carta por abrir,  
una paloma sin pico y 
con ojos de mamífero, 
un poema desmembrado 
nacido en la tormenta. 

Incomprensible para mí 
que me hayas mirado 
como quien no distingue los verdes 
de los pueblecitos del norte, 
sin ninguna travesura,  
sin el apremio del que bebe los aires 
más ahogados 
por amor, 
por amor. 

Tuve que dejar de pensar en ti 
para poder dormir, 
decirte adiós, 
descansar de mi suspiro 
y volver a ser hierba y olor a centeno, 
y verdad desnuda e 
infinita soledad. 


Nená de la Torriente

miércoles, 10 de octubre de 2018


Cuando dejo de sentir 
dejo de pensar 
que el amor es mujer 
en su expresión exacta 
  
como la tierra y la lluvia 
y todas las constelaciones  

Los árboles crecen en vicio 
llenándolo todo 
y cae de hinojos la noche 
sobre el mundo 
  
haciendo dormir al dalle 
y al zapapico  

A espaldas del cielo 
para ti los segundos   
para mi las horas 


me olvido de sentir 
e ignoro saber 
que el amor es mujer 
en su extensión más viva 

Remotas las rojas soflamas 
de una juventud bullanguera 
   
ayer un domo la gloria 
hoy rastrojera 
sin la torpe 
festinación de los niños 

¡Ay 
y para ti los segundos 
para mí las horas! 



Nená de la Torriente 

sábado, 28 de julio de 2018


 44 

En días de lluvia todo está por resolverse 
apenas se abre el cielo 
con tímidos amelos entre nubes 
y sonríe sin sonreír queriendo 
/ahora lo sé/ 

Me asusta el trazo exacto 
de los caminos 
su periclitada razón 
el tráfago eterno por buscar verdades 
y tantas palabras 
que migran en deletéreas  

Pero cuando cruzo tu puerta 
todo me parece distinto 
cambia el suelo y 
la luz juega a ser una niña 
¿acaso no retoza y bulle como el té en la taza? 
/ahora lo sé/ 

Anhelo ser nueva 
siempre distinta 
Pero abrazo losetas gastadas y 
temo perderme 
¿y no es perderme lo que tanto amo? 

Contradictoria    Lejana 
enhebro ambiguas horquillas 
para culpar el lado inclinado que me pervierte 
Me engaño como se engaña la luna 
al mirarse día claro 

Pero soy bella 
 /ahora lo sé/ 
como lo es la luna 
cubriendo con hermosos cendales 
todo lo que a la luz es visible 


Nená de la Torriente