viernes, 28 de abril de 2023

 


El mundo no nos acoge en su regazo, nos tolera. 

Vivir para recorrer lo que se pueda, 

no te equivoques, 

infinitos posibles no se encepan 

ni más pan del que pudiste hacer acopio. 

Un poco de suerte en el desorden 

de sucesos o voces balbucientes, 

otro poco de afectividad 

detrás de algún bardal con expresión humana. 

Tal vez imaginar un amor palatino 

en un minúsculo gesto, y ya. 

No te demores. 

Eres la vida arañando el légamo, 

el esfuerzo, 

las ganas por seducirte, 

la batida incesante, el amor, 

el frágil vestigio del que añora. 

Hazme caso, 

ve y ata tu barbuquejo 

antes de que el viento levante tu sombrero, 

y de que el mundo olvide, irreparablemente, 

que estuviste aquí. 

 

Nená de la Torriente

viernes, 14 de abril de 2023

Los nombres de las cosas 

languidecen, 

se rinden 

como terrones de arena 

en palmas que se cierran. 

La memoria, 

la temida celda 

de reproches y apremios, 

larva su ventaja 

sobre el juicio, 

deja al corazón huérfano. 

Nos hacemos inapreciables, 

olvidadizos, 

la sombra 

en una pared desmedida 

de minúsculos gestos, 

espuria 

en horas de luz, 

licenciosa 

en el crepúsculo. 

Nadie sabe 

cómo arde el otro 

ni cómo consume el pábilo de su vela 

para descansar del siglo. 

Nadie escucha 

al otro lado de la puerta 

ni abraza la orfandad 

de sus temores. 

Estamos solos, 

pero el alma ni ayuna 

ni es infructuosa, 

no es impar 

 ni deja nunca 

de recordar a quien visita.  

Es promesa y advenimiento. 


Nená de la Torriente

viernes, 16 de diciembre de 2022

 


Déjame llegar hasta tu orilla, 

déjame perfumarte con aires de tierra, 

acaparar la distancia mínima 

entre la sal y la arena 

y gritar tu nombre. 

Déjame alcanzarte, detentarte. 

Mirar como tú miras 

por encima y por debajo 

de los tejados, 

rabiosamente iluminado 

 por tu franca contundencia. 

Recuérdame cada día 

que no se escribe para olvidar, 

que nadie lo hace, 

y déjame que no te olvide 

entre todas las cosas de este mundo. 

Déjame ser capaz todavía 

de engendrar a la nieve 

como de sobrevolar mis ausencias, 

sin la tormentosa agonía 

de este arriscado vuelo. 

 

Nená de la Torriente

viernes, 7 de octubre de 2022

 


Mi Cantabria. 


Algunos iremos a la deriva

no llegaremos a viejos.

Estoy en ti

pero cuando me alejo

disfrazo los ojos para que el alma

no me vea llorarte.

Los prados me visitan,

no los visito yo a ellos,

vienen y van y me abrazan

como las manitas de cientos de niños,

prietamente y al unísono.

Los amo, y es el mejor amor que conozco.

Algunos llegaremos al cielo

antes de llegar a difuntos,

apisonan los caminos rectos

y los dedos se acortan

en veredas de piedra.

Estoy en ti y te habito

sin ningún ropaje,

pero disfrazo los labios cuando me acerco

para que el alma

no me descubra,

ni una pena a la que llamar por tu nombre

para que no me oiga llorarte. 


Nená de la Torriente

lunes, 22 de agosto de 2022



Ya no importa lo que antes tanto importaba, 

la primera palabra al levantarse 

o la última 

sobre la cofa anudada al aire. 

Navegar escorados se convierte en arregosto  

y hasta se nos hace caprichosa la silueta, 

elegante, en medio de tanta inhiesta. 

De hacia qué costa o qué bahía 

ignora el alma, 

como el quién empuja o se inclina  

preterido a otros. 

Ya no importa lo que fue otros días 

deseo de fondear en aguas claras, 

ni importa el recuerdo de otras playas 

ni el coste de hacerse marinero. 

Importa vivir, 

aunque sea al viento y su capricho. 

Seguir respirando. 


Nená de la Torriente