Barandillas altas con las que alcanzar el cielo.
¿Dónde te fuiste?Nená de la Torriente
Barandillas altas con las que alcanzar el cielo.
¿Dónde te fuiste?Nená de la Torriente
NUR
Le atrapó un verso,
un espacio silencioso entre corchetes.
Se encomendó a la sombra del poema,
a los pies del descollante,
hasta sentirse cómodo.
Dibujó con el dedo
la sublimidad de lo más nimio,
tan ínfimo, tan tardo, tan contingente.
Nadie más pobre
pero nadie más feliz.
A salvo
dilapidó las palabras
tabicando los silencios.
Nombró uno a uno a los recuerdos
consciente de su engaño,
el bello vaivén de lo intangible.
Nadie más oscilante
pero nadie más feliz.
Bromeó con el llanto,
con el atropellado modo
de vivir deprisa.
Miró de reojo a la lluvia
como si pudiera zafarse,
a sus viejos zapatos,
a sus manos vacías,
y se sonrió.
Estaba a solas con su mundo,
sólo entre millones de universos.
Nená de la Torriente
Déjame ser tu asfixia ineludible
Cree en ti como yo te creo,y que ni un kilo ni una dioptríamás que otrate distraigan de saberte en mí.
Ahóndame con tus manoscomo siembra el fuego la ceniza,como el mar conquista y falleceen la arena bahía.Déjame regresar a mis galernas
eternamente,
y eternamente ausentarmepara ser contigo en el nudomás osado e imprudente,tan aéreo como las ramas de este árbolamarrado a tierra.Anégame con tus verbos,con tus besos,
y hazte un huecoentre mis aquietadas pecas,en mi alma, en mi cama
y en esta boca tibiaque ríe en lluvias,
y sabe llorar en gaviotas.
Nená de la Torriente
No me molesten ahora que soy feliz
que no venga nadie a nombrar tu ladrido,
porque hoy vadeo mares
y soy capaz de volar
como raro delfín buscando azules.
Al irme ya no tengo a quien enojar,
ya no tengo quien me duela.
No hubo derrota amor, no hubo.
Una bala más es el olvido,
otra la mala memoria.
Te miro como si nadie, como si nada,
corono los huesos de este perro
que sigue llevando tu nombre
y me atrevo a asaltar su mirada
invadida por el hambre.
No hubo derrota amor, no hubo.
Ya no brilla el dolor en jaulas tibias,
no hay perdones ni aleluyas,
se me fueron los incendios
uno a uno
por la boca,
pero no hubo derrota amor, no hubo.
Nená de la Torriente