viernes, 15 de mayo de 2015

LÉEME DESPACITO 

Tengo el amor descubierto, 
delatado, sin ropita, 
como un llorón inclusero que 
va llamando al primer abrazo. 

¡Inocente! 

En temas de amor conoce más 
el que batalla 
y antes ha de conquistarse la colina 
y barrer las trincheras y horadarlas, 
hasta que no quede légamo 
sino aguas inciertas. 
Todo vaya por delante 
que el propio calor de manta y la tibieza, 
que lo terrenal gana por una manga 
al brillo de los ojos, 
ese que culmina cuando todo estalla 
y nos ahogamos en monosílabos. 

¡Ay amor! 

Que de eso que buscas ya no queda 
y vendrán a taladrarte la malacuenda  
con el ensarte preciso, 
por saber que estuvieron en un inciso 
cuando tu emoción estaba hambrienta. 

¡Despierta!



Nená de la Torriente

lunes, 11 de mayo de 2015


Digno 
Dignamente 
Aparente dignidad desentrañada 
por un Digno mucho más Digno. 
Leal 
Lealmente 
Bajo promesa siempre prestado 
de palma abierta y puño desvanecido. 
Envilecido 
Desarmado bajo palio 
Maullido de gato frente a su reja 
bajuras y lagrimeo en la arrasada boca. 
Amante 
Amorosamente prestado al débito falsario 
Dos te quieros y un te traspaso 
a las puertas del infierno. 
¿Cómo voy a quererte? 

A ti no podría. 


Nená de la Torriente

domingo, 10 de mayo de 2015

                                            
                              Todo se despierta 
                                                  pero no a la misma vez. 
 


No te condeno a mí  
-pensó el árbol al mirar el cielo-  
aunque podría 

y al mover las ramas sintió el viento 
y las hermosas nubes 
como algo suyo. 



Sumó cincuenta  anillos 
hasta darse cuenta 
de quién era el condenado, 

y que aquellas nubes, 
las estrellas en su punteada cuna 
y el azul menguante
nunca fueron suyos. 

Cada una 
de las maravillas del mundo 
se miró  a los ojos de otra 
y cometieron idéntico engaño,  

el error de medirlo todo 
desde su propio corazón. 




Nená de la Torriente

viernes, 8 de mayo de 2015


Alquilantes en un mercado de abastos, 

un bonito sobre, 
         una sonrisa, 
el mentón por encima de la colina 
apuntando un norte 
         que ya no existe. 
Así os veo tantas veces 
que golpeo el rosario 
         de buenas 
         intenciones 
para que no me sorprendan mucho 
         las malas, 
esas que vais a darme 
         inmerecidamente. 
Oxidantes de la palabra 
hasta el punto 
         de provocar mi sobrecogimiento. 
Sois tan iguales, 
         tanto… 
Que no puedo dejar de buscar al único, 
por parecerme incomprensible 
         su 
  im 
                       per  
        do
              na
    ble 
                     ausencia. 

Nená de la Torriente 

domingo, 3 de mayo de 2015


De espaldas al mar, en silencio, 
puedo escuchar todos los sonidos 
y el lenguaje de los peces, 

como de espaldas a tus ojos puedo verlos 
y sentir la misma inmensidad 
con su alharaca íntima. 

No te lo había dicho, 

pero he escuchado tu vientre 
sobre este prado, 
tu aliento sin fiereza 
y hasta tus manos 
en la hilera de amarillos. 

Ahora entiendo que el amor 
es una falca 
entre tus cosas, 
un enganchón simpático 
al que no se le condena. 

Pero sé que no fuimos nosotros 
los que pisamos la luna, 
ni supimos escribir 
con cautela 
nuestros débiles secretos.

Me determino a volver a nacer 

mucho antes del principio, 
cuando aún no existían las medias barricas 
ni las enteras, 

las soflamas,

ni todas las palabras artificio. 




Nená de la Torriente