lunes, 27 de abril de 2026

 


Nunca queda poco tiempo para reír. 

Te propongo no rendirte, 

que mil ventanas 

y dos luceros para atravesarlas todas 

 es una fiesta. 

Sólo somos instantes,  

poco importa el pulso o la cadencia, 

si quevedos hechos de lágrimas 

también realidades únicas, 

una mueca fugaz pero mágica 

que puede hacerte sonreír. 

Te propongo ver el amarillo que aún queda, 

siempre ocupante y vecino, 

que los áureos están pasados de moda 

y la luz es generosa 

cuando muerde el día, 

y cuando se aleja 

despliega aruspicina. 

Yo me propongo buscarte, 

buscarte siempre 

por todas las habitaciones, 

arriba, abajo, detrás de las cortinas, 

apartarme del pesar 

y de las heridas 

para llamarte por tu nombre. 

No te estorbes más con melancolías,  

no vuelvas al gris, 

no retrocedas. 

 

Nená de la Torriente

4 comentarios:

  1. Tu texto funciona como un mecanismo de precisión: expone con una claridad brutal aquello que ignoré.

    ResponderEliminar
  2. Gracias a, ti, siempre.

    ResponderEliminar
  3. Sólo somos instantes...Nunca lo babía pensado, pero, ciertamente, una vez que lo he hecho, me siento más reconfortado que con lo que dice la ciencia. Aquí hay mucha sabiduría.

    ResponderEliminar

Háblame