domingo, 18 de enero de 2026



 Si la noche es poesía, 

si áulicas las estrellas peinasen  

a las sombras,  

si tú y yo sin foramen fuésemos camino, 

un momento completo. 

Sin culpa ese brillo 

no querría olvidar tu nombre, 

ni el mío, 

ni el palacio de la noche, 

ni nuestras voces, 

el amor, 

nuestras rimas, 

 grácil terciopelo para otra estameña. 

Si el albor no es poesía, 

si como cuervos las ramas 

fuesen letras sin tinta,  

si tú y yo sólo ecos, 

a medio hacer apuntes, 

platos sin hambre, 

melancolía y desgana. 

Con culpa ese brillo 

querría olvidarlo todo, 

la lluvia sobre la hoja, 

la magia del entero, 

el sí presente, la trasparencia, 

la contingencia del día,  

tu no amor, 

mi no ternura, 

quinina obscena para el confite 

y la gloria. 


Nená de la Torriente

jueves, 6 de noviembre de 2025



Tengo un montón de cuadernos 

que no son más que un montón de cuadernos, 

 hormigas diminutas. 

Mi porfía es desordenar mi caos, 

la tuya es encontrar lo que funciona. 


Te he contado muchas veces 

cómo visto desde dentro. 

Te mostré mi sotabanco 

atolondrado y sin guiones, 

hasta esta extraña turbación 

que egresa de las letras 

para volver a mi centro. 


Extraño no haber escrito 

de mi corteza, 

de su rugosidad, 

de las gotas de lluvia 

que recorren cada curva y la remedan, 

del mínimo maquillaje 

de mis senos 

o de mis dientes de pequeño mur. 

Tal vez hasta del aroma de mi cuerpo, 

ningún aroma como él, 

mi pequeña toma de tierra. 

 

Nená de la Torriente 

jueves, 16 de octubre de 2025



Me dijo: Cada vez entiendo menos

las costumbres de este mundo

y su medida innecesaria y fortuita. 

De este mínimo a otro

una horizontal en blanco.


En un punto de luz, mil sombras; 

En ellas te guarda con su desaire más profundo 

pero de este modo va a echarte fuera, 

tan afuera como el resto de las cosas imposibles. 

Y es que sabe que se debe un océano 

y la risa de otros mil delfines, 

caracolas hermosas y reflejos iridiscentes, 

una paz a medio camino del paraíso 

y el amor de las entrañas de la tierra, 

ese que abraza sin asfixiar. 

Se obligó a considerar 

que no estuviste en su derrota, 

ni en los anillos de sus medias 

en noches de éxodo y exceso, 

tampoco en la sal de su llanto 

porque le cerraste la puerta, 

despacio y en profunda cobardía. 

Y llegas para llevarte su calidez, 

su sexo, 

el alarde vital con que muerden sus ojos, 

su plato, su carcajada loca 

y sus momentos de lucidez. 

Pero ella va a echarte ahí afuera, 

tan afuera como el resto de las cosas 

que nunca llegarán a producirse. 

 

Nená de la Torriente


miércoles, 10 de septiembre de 2025


A todos los hombres que no conocí, 

a todos los niños que no llevé en mi vientre. 

A lo que columbro que perdí,  

a lo que no sostuve.  

Hoy os cedo mi pensamiento. 

Que hubo amaneceres que no quise recibir 

y peleas a las que no me entregué,  

pureza que convertí en laceria.   

Terrible oquedad hoy y siempre,  

heridas abiertas del mundo. 

Pero hoy os anudo 

en escala y modo, 

me desordeno. 

Os oprimo contra mi pecho,  

maldigo el tiempo y su urgencia,  

el espacio mínimo y su pretexto: 


Porque no os tuve,  

 porque no fuisteis, 

y porque no pude amaros nunca. 


Nená de la Torriente

sábado, 23 de agosto de 2025


Jugamos a perder todo el tiempo 

con la impostura del invicto.   

Ni un gesto de derroche o debilidad  

ni un aliento en la nuca de nadie. 

Fieros o a sotto voce 

con la sonrisa amarga del mendaz. 

Jugamos a enredarnos en cáfilas  

a trenzar reatas 

que nos unirán a otros cuerpos  


los mismos perdedores  

las mismas voces roncas  

los mismos labios heridos. 


Perentoria muerte de lo que nos hacía únicos. 


Pero a veces, sólo a veces  

una luz se posa justo encima de la nariz 

y nos roza bajito  

nos bisbisea que todo vuelve a empezar.  

Y es entonces   

en esa línea de vértigo exquisita  

cuando la vida es más hermosa que nunca. 


Nená de la Torriente