Si existe una verdad es tuya.
Sé que tanta intimidad es incómoda,
que una ración de protesta es más adecuada,
y un par de lances ideológicos
una propuesta oportuna.
Pero tal y cómo lo veo,
si existe una verdad
es tuya.
En una mano un pequeño cometa
y en la otra,
una sima abierta a un abismo rabioso.
De ti me separan
el secreto bajo la piedra
y el origen del primer latido,
auroras tímidas en acantilados verdes
y peces voladores que saben de palabras.
Sé que no me entiendes ahora
pero en nuestro paraíso
ya no habrá garzas,
ni gencianas azules,
sólo margaritas y gorriones,
porque si existe una verdad
es solamente tuya.
Nená de la Torriente